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Carlos Sadness en Niceto Club

Carlos Sadness en Niceto Club: comunión de un eterno verano

El versátil cantante catalán Carlos Sadness volvió a Argentina tras un lustro para hacer FlipAr a todo Niceto Club con baile, emociones, romanticismo indie pop y muchas buenas vibras.

Texto: Leila Pérez
Fotos: Maxi Srur / Indie Folks

Octubre llegó a Buenos Aires con la primavera estallando en los barrios y el sueño de una noche de verano tropical atravesó los recovecos de las calles de Palermo gracias a la llegada de Carlos Sadness. Con su onda envolvente, el barcelonés logró ponerse en el bolsillo a la ciudad capitalina con todo su encanto.

En el marco de la frenética gira de conciertos que lo tuvo dando vueltas por Sud y Centroamérica, el sábado 1 de octubre el cantante dejó atrás su brillante actuación en el Teatro Coliseo de Santiago de Chile para traer a Niceto Club su universo de nostalgia, historias de amor, un ala delta de colores y glamour místico.

Minutos habían pasado de las 21 horas y el público se encontraba expectante. La promesa de una recopilación de éxitos que ya sonaron en el mismo sitio tiempo atrás, más los nuevos éxitos que vinieron tras Tropical Jesus (2020) y los adelantos de Perreo Bonito (2022), su inminente próximo material, se dio satisfactoria. De hecho, fue hasta sorpresivo para el oriundo de Barcelona que el público se dedique a corear, de forma enérgica, “Nadie sabe que te quiero” y “Perreo Bonito”, sus más recientes lanzamientos, que no paran de sonar en las radios españolas.

Carlos Sadness fue recorriendo su amplio repertorio sin una lista de temas fija. El espectáculo pareció una improvisación plagada de sorpresas que hizo delirar a los presentes, como cuando aparecieron “Isla Morenita”, “Todo estaba bien”, “Ahorita”, “Aloha” y “Amor papaya”. Allí, fue inevitable costear los meneos y los pasos no tan prohibidos.

Entre canción y canción, el cantautor se hizo un hueco y conversó con sus seguidores de varios temas en su estadía por el país, pero lo que más destacó fue su afición por la gastronomía local y su fanatismo por la pizza de calle Corrientes, de la cual dijo que no hay otra igual en el mundo. También bromeó sobre uno de sus asistentes, quien se presentó vestido con una camiseta de Boca Juniors.

Uno de los puntos álgidos del espectáculo, que duró casi dos horas, fue cuando el aforo de Niceto se iluminó con linternas de celulares, en “Días impares”, uno de los grandes éxitos del pelilargo. Allí, la simbiosis del artista con los coros del público dio como resultado un momento que nadie de los que estuvo en la pista del icónico recinto de Palermo se podrá olvidar.

Previo al final, se hizo un pequeño intervalo y en lo que sería la bocanada de incertidumbre antes del explosivo cierre, varias personas se permitieron llorar con  “El día que volviste a la Tierra”, una de las baladas más populares del cantante, perteneciente a La idea salvaje (2015). Los solos de guitarras se fusionaron con la nostalgia, los bailes pegados de muchas parejas y las lágrimas de quienes cantaban a viva voz –“No he visto en el espacio algo que me guste tanto, que me guste como tú”- dieron un tinte especial a la noche. Todo parecía salido de una comedia romántica.

Para cerrar con el brillante repertorio que dejó un dulce sabor en Niceto Club, el artista logró combinar con éxito “Te quiero un poco”, la cual hizo estallar entre saltos, gritos y bailes al público, con el ya gran clásico “Qué electricidad”, que hizo corear y aplaudir a todos. Nadie se quedó en su lugar y las gargantas quedaron ardientes, llenas de euforia.

Este Jesús tropical de aspecto majestuoso abandonó Argentina con la misión cumplida de traernos un poco de su mundo de verano infinito.

Carlos Sadness acabó con su improvisado repertorio cargado de buena onda y la promesa de no dejar que vuelvan a pasar cinco años para encontrarse con el público criollo. Este Jesús tropical de aspecto majestuoso, que marcó al indie español con una increíble mezcolanza de estilos y versatilidad, abandonó Argentina con la misión cumplida de traernos un poco de su mundo de verano infinito.