María Isabel Díaz

MARÍA ISABEL DÍAZ: “Con mis compañeras de Vis a Vis siempre decimos que lo que la cárcel unió no lo separa ni Dios”

María Isabel Díaz, la actriz cubana que desde 1996 vive y desarrolla su carrera en España, habló con Revista FlipAr acerca de Sole, el personaje que interpretó en Vis a Vis durante cuatro temporadas y que la conectó con gente de todo el mundo. Además, reveló los consumos culturales de su infancia y su conexión con Argentina.

Texto: Pilar Muñoz
Fotos: Prensa (Gran Vía Comunicación)

Aunque su personaje se fuera en la cuarta temporada de la serie, María Isabel Díaz vio el último capítulo de Vis a Vis: El Oasis junto a sus compañeros y despidió la historia carcelaria con una mezcla de tristeza y orgullo. Es que, durante cuatro años, le dio vida a Soledad Núñez Hurtado, una mujer condenada a veintidós años de prisión por haber matado a su marido pero que, con su dulzura y personalidad protectora, se convirtió en una especie de “mami” para las demás reclusas de Cruz del Sur.

Según explica la actriz cubana radicada en España desde 1996, el público enseguida empatizó con ella porque tenía muchos matices: “Los seres humanos buscamos espejos en las ficciones, y Sole tenía muchos defectos y muchas virtudes, lo que hace al personaje más verdadero”. Para armar a esa veterana que conocía el mundo carcelario como la palma de su mano, le sirvieron mucho los “falsos documentales” que hicieron las actrices en el patio de la cárcel para construir cada una de sus historias: “Eran cosas que improvisábamos, un proceso muy enriquecedor para nosotras, para los directores y guionistas, y que les dio mucha verdad a los personajes”.

Los seres humanos buscamos espejos en las ficciones, y Sole tenía muchos defectos y muchas virtudes, lo que hace al personaje más verdadero.

En cuanto a sus compañeras, María Isabel Díaz revela que se formó una verdadera familia, al punto de que se entendían con sólo mirarse a los ojos, y que siempre repiten que “lo que la cárcel unió no lo separa ni Dios”. Según cuenta, ya desde la primera escena que hicieron juntas –la llegada de Macarena (Maggie Civantos) a la celda- afloró la espontaneidad en los rodajes, gracias a la libertad que les daba el director, Jesús Colmenar: “Sabíamos que había un texto y lo respetábamos, pero podíamos enriquecerlo, poner un grano de nuestra cosecha, lo que le daba frescura y autenticidad a las secuencias”.

Con mis compañeras siempre repetimos: «Lo que la cárcel unió no lo separa ni Dios».

La actriz recuerda que, en 2015, cuando se emitió la primera temporada, ella se abrió una cuenta de Twitter y veía allí la gran repercusión que tenía entre los televidentes. Es que la serie englobaba distintos modos de ver la vida e incentivaba la integración social, con personajes “pijos” como Macarena –quien llegaba a la cárcel por un delito de guante blanco-, pero también yonkis y asesinas de distintos lugares del mundo.

“Era una serie que, más allá de ser un divertimento, hacía reflexionar”, sostiene la cubana, y explica que la producción hablaba de cosas de las que no se suelen hablar, como el abuso de poder, las relaciones lésbicas o el maltrato doméstico. “Yo creo que lo importante de una obra de arte es que le mueva a alguien alguna fibra, con eso me siento ya súper feliz”, asegura.

Vis a Vis era una serie que, más allá de ser un divertimento, hacía reflexionar.

Como primera “chica Almodóvar” cubana, la actriz admite que, entre sus grandes retos interpretativos, ser parte de la película Volver (2006) significo uno de sus grandes sueños cumplidos: trabajar con el famoso cineasta manchego. “No hay que dejar de soñar; ese es mi lema, hay que desear”, repite.

María Isabel Díaz es una persona que parece hablar siempre desde el corazón y a la que se le iluminan los ojos cuando habla de su país natal. “Tengo las raíces muy fuertes y no me supone ningún problema viajar, al contrario, para mí es enriquecedor volver a Cuba”, explica, en relación a los trabajos que le han surgido allí desde que vive en Madrid, en los que muchas veces ha conjugado también su pasión por la música.

Tengo las raíces muy fuertes y para mí es enriquecedor volver a Cuba.

De chica, la actriz cantaba las mismas canciones que le oía cantar a su madre y comenzó a nutrirse de la colorida escena musical cubana. “En casi todas las películas en las que he trabajado también he cantado y, a los diecinueve, hice una ópera en el Teatro Nacional de Cuba”, cuenta, y admite: “Con mucho susto, pero me he atrevido”.

Todavía conmovida por el reciente fallecimiento del catalán Pau Donés, vocalista de Jarabe de Palo, María Isabel recuerda la participación actoral que hizo en el videoclip de su canción “Agua”. “Su pérdida me afectó mucho, pero nos quedará su fortaleza, su ejemplo, su grandeza, su sencillez y su amor a la vida”, afirma.

La pérdida de Pau Donés me afectó mucho, pero nos quedará su fortaleza, su ejemplo, su grandeza, su sencillez y su amor a la vida.

María Isabel Díaz dice, en sus años cubanos, haber consumido los tangos de Carlos Gardel y de Hugo del Carril, además de las películas del cine argentino de los cuarenta, en las que veía a Libertad Lamarque. Esa conexión cultural con Argentina se estrechó aún más cuando trabajó en Hasta la victoria siempre (1997), obra del director argentino Juan Carlos Desanzo sobre la vida del Che Guevara, en la que interpretó a la peruana Hilda Gadea, primera mujer del líder revolucionario rosarino. “A Argentina me unen muchas cosas, no la conozco pero iré más temprano que tarde”, concluye.