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Álex Ubago en Teatro Broadway - Rosario

Álex Ubago dejó todas las emociones surgir en Rosario

El  viernes 10 de noviembre, Álex Ubago se presentó en el mítico Teatro Broadway de Rosario para celebrar sus veinte años de trayectoria con un show plagado de clásicos y emociones que rememoran otras épocas y que atraviesan a todos.

Texto: Franco Gorozito Bolatti
Foto: Jona Cerri para Gonna Go

El reencuentro de Álex Ubago con su público rosarino empezó puntual, con un breve video introductorio en blanco y negro que le dio al Teatro Broadway una atmósfera de retrospectiva, memoria y nostalgia, antes de que el cantautor vasco apareciera en el escenario. Se podían ver recortes de su extensa trayectoria, hasta las imágenes de backstage de su último gran show en Madrid.

Tras ese entremés de recuerdos, el español se hizo presente desde la oscuridad para entonar “Qué pides tú” y “Viajar contigo”, con emotivos rasgueos de guitarra que se volverían un hilo conductor de emociones a lo largo de la noche. Recién después habló, saludó a los presentes y agradeció volver a visitar la ciudad, estar en Argentina y poder celebrar sus veinte años de carrera.

El despliegue del show se dio en bloques. Continuó con “Por tantas cosas”, “Cuanto antes” y “Mirarnos”, para luego volver a buscar ese feedback con el público, complicidad que fue logrando en cada diálogo que entabló.

Algo que tampoco faltó fueron los suspiros enamorados, el rubor, esos gritos envalentonados que buscaban una sonrisa del español, una respuesta ocurrente con su tono tan característico.

A medio setlist llegaría el momento de la soledad: los músicos que lo acompañaban (teclados y batería) bajaron del escenario y, en una suerte de encuentro íntimo, con la sala totalmente a oscuras y apenas una tenue luz que lo escoltaba sobre el piano, Álex Ubago entonó “Me arrepiento”, “Ella vive en mí” y “No te rindas”. Así, el artista rememoró sus inicios, recordó a su padre y el principio de este presente que vive.

Ya encarando el último tramo del encuentro vendría “Sigo aquí”, “Estar contigo”, “Aunque no te pueda ver” y “Dame tu aire”. Para entonces, la gente ya se encontraba de pie, entonando las canciones a viva voz, creándose una comunión. Era evidente, el viaje estaba siendo un éxito porque se estaba transformando en un hermoso recuerdo para todos los presentes.

Es por esa intensidad que el gran final sería a partir de los bises. “Idiota” fue el primero para luego presentar a la banda y staff que lo acompañó en esta gira. Luego vendría el momento cúlmine y cúspide del encuentro, con “A gritos de esperanza”, canción que terminaría siendo a capella con la gente. El himno “Sin miedo a nada”, coronaría la noche, sellando el encuentro como se debe: sin miedo a nada para “crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir”.