Amor de cuarentena

Amor de cuarentena (2020), de Santiago Loza

Amor de cuarentena es una de las alternativas culturales que surgieron, de manera virtual, en tiempos de pandemia. Se trata de una experiencia sonora y visual novedosa, escrita por el dramaturgo argentino Santiago Loza, que propone al público un juego de roles a través de Whatsapp. Se desarrolla en Argentina y en España con distintos elencos interpretativos.

Texto: Pilar Muñoz

¿Quién diría que, en el contexto social quizás más extraño y angustiante que vayamos a vivir, sería posible que Leonardo Sbaraglia nos hiciera compañía a diario; que su inconfundible voz pudiera hacernos transitar distintas emociones, desde la intimidad que supone un audio de Whatsapp?

Amor de cuarentena, la novedosa experiencia multisensorial que escribió el argentino Santiago Loza por encargo del productor uruguayo Ignacio Fumero, propone reconstruir una historia amorosa a partir de mensajes que llegan al móvil, con la voz de reconocidos artistas como Sbaraglia, Cecilia Roth, Dolores Fonzi, Jorge Marrale y Camila Sosa Villada. Cada cual elige quién lo guiará en ese camino.

“Son tiempos raros, entonces se puede aprovechar para entregarnos aún más a la rareza”, dice uno de los audios. Quien lo manda, asegura, dudó en restablecer el contacto. Sin embargo, el carácter extraordinario de la situación mundial hace que sienta la necesidad de hacerlo, casi como un impulso. Es que el recuerdo de su pareja aparece con cada amanecer, con cada postal que encuentra entre sus cosas olvidadas.

Son tiempos raros, entonces se puede aprovechar para entregarnos aún más a la rareza.

Así, durante dos semanas, le mandará distintos mensajes por Whatsapp a quien fue una importante compañera o compañero de vida –vos, yo, quien se suscriba a esta experiencia tomará ese rol- pero de quien hace mucho tiempo no tiene noticias. Día tras día, le hará saber que se acordó de su existencia y se hará un hueco en su rutina para contarle cómo va llevando el confinamiento.

En esta especie de radioteatro de la era digital, el protagonista revivirá las primeras salidas de la pareja, las charlas que tenían, las expectativas no resueltas. Como si fuera un tabú, intentará no hablar de amor. Piensa que eso espantaría a su ex. O, tal vez, no lo cree necesario. El amor que le tuvo estará implícito en los recuerdos que atesora, en la nostalgia con la que describe lo que fue y ya no es, en lo que significa el hecho de no esperar nada y conformarse solamente con saber que el otro sigue existiendo en el mismo plano terrenal. No habrá siquiera ilusión de reencuentro.

Tampoco esperará una respuesta. Como alguien de la vieja escuela, un nostálgico que disfruta de los “gestos anticuados” y de las costumbres caídas en desuso, mandará esos mensajes como quien envía una postal desde un lugar muy lejano, sin certezas de que será recibida. No le importará que su ex “le clave el visto”, que no responda. El sólo hecho de hablarle le dará calma, sentirá que esa es una forma de compartir su soledad, por más de que parezcan mensajes enviados al vacío.

Le contará cosas simples, cotidianas, como que se levantó con los pies fríos y necesitó sentir el calor del agua en la ducha para tomar conciencia de su piel, o que últimamente disfruta de hábitos que antes odiaba, como tomar un poco de sol en la terraza. Y le mandará canciones, con la fantasía de escucharlas en simultáneo y compartir un baile a la distancia, además de videos y fotos. Cuando las vea, cree, su ex sentirá su compañía.

Amor de cuarentena es el reflejo de lo que le pasa a muchos en tiempos de Coronavirus: el distanciamiento social, la soledad, lleva a pensar y repensar nuestros recorridos, a bucear en el mundo interior, y despierta muchas veces la necesidad de retomar el contacto con gente que alguna vez se quiso, para reconstruir el vínculo o para cerrar ciclos.

 


Amor de cuarentena volverá a iniciarse en Argentina los días 12, 15, 19 y 22 de agosto. Las entradas están a la venta en Alternativa Teatral y parte de lo recaudado será donado a la Casa del Teatro y al Archivo de la Memoria Trans.

La experiencia se está replicando también en España, con las interpretaciones de los argentinos Sbaraglia y Roth, y los españoles Jaime Lorente y María Valverde. Las entradas están a la venta en Scenikus y parte de lo recaudado será donado a la Federación Española de Bancos de Alimentos.