Guasones hizo explotar el Estadio Atenas de La Plata

Texto: Pilar Muñoz. Fotos: Alan Malnatti

En la que fue su primera fecha del año en su ciudad natal, el sábado 24 de agosto Guasones colmó el Estadio Atenas de La Plata y repasó su larga trayectoria musical, acompañado de un público siempre fervoroso.

Texto: Pilar Muñoz
Fotos: Alan Malnatti

—¡Buenas noches carajo, La Plata! ¡Qué lindo estar en casa, la puta madre! —grita Facundo Soto segundos antes de que la batería de Starky empiece a dar los primeros indicios de “HDP”, una canción de Hasta el final (2017) que habla de corrupción e ineficiencia política, justo en tiempos electorales en los que se vive una gran efervescencia social.

En un Atenas colmado, con localidades agotadas varios días antes de la fecha, Guasones comienza la noche lo más arriba posible, como tiene acostumbrado a su público, ese que agita desde el primer hasta el último tema, sin importar la locación, la temperatura ni la condición. A lo largo del show, hasta se verá en lo alto de una marea de brazos enardecidos a un chico en sillas de ruedas que flamea frenéticamente su remera al ritmo del rocanrol.

Le seguirán tres canciones de Como animales (2003), ese álbum editado por Pop Art que, allá por 2003, comenzó a delinear para Guasones una gran proyección nacional: “Me muero”, “Estrellas” y “Estupendo día”. La actitud visceral del frontman sobre al escenario es la misma cuando toca esos temas “viejitos pero buenitos” –entre los que también aparecen otros como “Baila baila”, “Desireé Parte ll” o “Caballo Loco”- que cuando llega la hora de los rockitos más nuevos, como el polémico “Pobre tipo” o el más reciente “Espejo roto”.

Si bien la banda platense lleva más de 26 años rodando “por las vías del maldito rock and roll”, los músicos se ensamblan sobre las tablas mejor que nunca y logran una precisión que, sumada a las perlitas que improvisa su carismático cantante, hace que cada show merezca ser grabado para luego ser publicado como disco/devedé en vivo.

Por otro lado, se destaca la capacidad que Guasones tiene para manejar los climas a lo largo de la noche. A los potentes rocanroles –“Como un lobo”, “Infierno blanco” o “Farmacia”- pueden seguirles temas mid-tempo como “Me estás tratando mal”, “Días”, “Pasan las horas” o “Del olvido”, en los cuales el grupo muestra su virtuosa faceta cancionera sin apagar la llama del público, que acompaña cada canción coreando en constante movimiento.

—Ustedes avisen cuando tengamos que grabar un disco nuevo, somos bastante colgados —se ríe Facundo hacia el final del recital. El último material de estudio de la banda fue publicado hace más de dos años y todo parece indicar que a finales de este los músicos comenzarían a preparar lo nuevo.

La gente grita entusiasmada ante la posibilidad de tener canciones nuevas de sus ídolos. Sin embargo, el final con el enganchado de “Gracias” y “Dame”, ambas pertenecientes al consagratorio Toro Rojo (2005), históricamente garantiza que cada encuentro guasonero tenga un final explosivo y demuestra que los clásicos del grupo nunca pierden su vigencia.

Directora Editorial