MUERDO: “En Argentina queremos hacer un trabajo a mediano plazo y eso requiere de cierta constancia”

Antes de su show en Niceto Club (Buenos Aires), donde se presentará el próximo sábado 19 de octubre, charlamos con Paskual Kantero sobre su proyecto artístico Muerdo, su relación con el público argentino y su trabajo junto a Warner Music.

Texto: Pilar Muñoz
Fotos: Alan Malnatti

Esta no es tu primera visita a Argentina, ya has venido el país en varias oportunidades. ¿Qué te lleva a volver?

—En Argentina queremos hacer un trabajo a mediano plazo y eso requiere de cierta constancia, sería absurdo dejar de venir. Ya llevamos como cuatro años seguidos viniendo y la verdad que el número de público y toda la red de trabajo que tenemos van creciendo bastante. Y luego, al margen de que hay una relación muy especial con la gente, yo tengo una relación muy estrecha con el país, estoy irremediablemente unido a Argentina.

¿Cómo describirías al público de acá?

—El público argentino es muy cultivado, muy culto, con mucho conocimiento de lo que escucha y de lo que consume. También es muy afectuoso y muy cálido, por eso me gusta.

Tu música fusiona sonidos latinoamericanos, como el folklore, con otros más europeos. ¿De dónde surgió tu interés por la música de esta zona?

—Mi interés por lo latinoamericano viene de mi infancia, de los discos que escuchaban mis padres. Recuerdo los de ritmos latinos, como los de Antonio Machín, que la súper rompió en España en los cincuenta y sesenta, y los de folkloristas como Jorge Cafrune, Atahualpa Yupanqui o Mercedes Sosa… Ahí empezó el enganche de mi emocionalidad y mi musicalidad con ese tipo de proyectos y de sonido. Todo, además, alimentado por los viajes: cuando empecé a venir acá comencé a interesarme más profundamente por estos ritmos.

Hace poco más de un mes lanzaste el video de «Amor y culpa», un tema en el que cantás con la argentina Sofía Viola, y también has hecho trabajos con otros artistas locales como Lola Membrillo de Perotá Chingó. ¿Qué le han aportado a tus temas?

—Me gusta colaborar con compañeros y colegas de todas las partes del mundo. En los lugares que visito siempre se va creando una red muy linda de trabajo conjunto y de amistad, como es el caso de Sofía y de Perotá. Yo creo que lo que aportan es, pues, su maravillosa energía y sus grandes voces.

¿Y cómo se produce la relación con tu coterráneo Miki de Mr. Kilombo? Se invitan mutuamente a sus shows muy a menudo…

—En Madrid pertenecemos al mismo circuito, al mismo círculo de amigos y de compositores, así que nos juntamos y colaboramos cada vez que podemos. Siempre que surge la oportunidad procuramos estar juntos, cantar y compartir escenario porque lo disfrutamos mucho.

Tenés un camino recorrido en el under, en lo autogestivo e independiente, ¿cómo es pasar de autoeditar tus discos a tener tu álbum más reciente, La Mano en el fuego (2018), publicado por una compañía multinacional como Warner Music?

—Tengo la suerte de que, dentro de Warner, trabajo con gente que valora mucho mi proyecto y mi música, que me conoce y sabe exactamente lo que quiero. Yo siempre digo que se habla de multinacionales como si fueran entes abstractos, pero en ellas trabajan personas, y además son personas que aman la música. Yo me siento muy cómodo, tengo un equipo muy profesional y más grande que antes. Ahora voy más alivianado de carga de trabajo y puedo dedicarme a componer, a viajar y a lo que realmente me gusta, que es hacer música.

Cuando ves tu cara en grandes medios de comunicación como El País, ¿qué cosas son las que te mantienen a tierra y te permiten conservar tu esencia?

—Bueno, el hecho de que haya sido todo tan paulatino ayuda porque es algo que vas viendo cómo va viniendo; no es que, de repente, de un día para el otro, pasé de tocar en el bar de la esquina a tocar en una gran sala. Fue ir sumando de a poco cada vez más público, y eso te mantiene muy a tierra: eres consciente de todo el proceso, de que es fruto de tu trabajo, y de que si lo descuidas se va a la mierda.

En marzo pasado publicaste tu primer libro, La Primera Piedra, que es una especie de diario de vida o de anecdotario. ¿En algún capítulo aparece de algún modo Argentina?

—Sí, hay algunas fotografías de la primera gira por Argentina, de los encuentros con Perotá. Básicamente el libro es un poemario; lo demás son anécdotas, fotografías comentadas y algunos textos de amigos como Sofía Viola, que escribió una décima preciosa para la publicación. Dentro de mi carrera el libro es una pequeña anécdota, es el primero y no sé si el último, pero tampoco va a ser mi tendencia habitual estar publicando libros.