El domingo 21 de noviembre, Wos se presentó por segunda noche consecutiva en el Teatre Coliseum de Barcelona, en el marco de su gira 2021 por tierras ibéricas. Fue apenas tres días después de haber lanzado Oscuro Éxtasis (2021), su segundo disco, y estuvo cargado de emociones.
Fotos y texto: Kristal Piatti
Volé desde Londres para ver a Wos en Barcelona y trabajar para FlipAr. Sin tiempo para dormir, con el cerebro funcionando a medias. Con la Nikon D700 usada, comprada en el apuro para la ocasión, tuvimos que ponernos a prueba en el instante.
Las ganas de cantar las letras, de gritarlas. Las ganas de bailar y de saltar. Escenario difícil para una fotógrafa… Tantas veces me repitieron y no quiero entender: “Todo no se puede”.
Las luces que prenden y apagan como relámpagos, el humo, la silueta de Wos que aparece por instantes. La cantidad de clicks, de subidas y bajadas para lograr diferentes puntos de vista. Recital intenso y movilizador. Teatro precioso y lleno.
Wos hace un espacio para denunciar el gatillo fácil en Argentina y recordar a Lucas González. En el público, mayoría de argentinos y españoles que entienden muy bien lo que dicen sus letras y las sienten en la piel.
Llega el último tema y él se despide con agradecimientos. En el teatro entero resuena: “Púr-pu-ra, púr-pu-ra”. Los músicos vuelven: guitarra, bajo, batería, teclado, voz. Todo el público canta y agita “la danza de los que resisten bailando, aunque quieran que no seamos nadie”.
Y, ahora sí, Wos se despide, deja vacío el teatro y ese “color en el aire”. Y vos te quedás esperando a la salida para verlo caminar al lado tuyo y simplemente saludarlo. Y yo, que acá en Barcelona no tengo llave, casa, ni computadora, edito las fotos desde el teléfono, y pienso: “La próxima vez que lo vea, ojalá que sea en un campo y sin la cámara”.
Gracias por tu música, Wos. Gracias por el cuerpo, el alma y la voz.


