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Los Fundamentalistas

Los Fundamentalistas en Barcelona: una ceremonia en el Mediterráneo

Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado desembarcaron por primera vez en Barcelona y en FlipAr te contamos los detalles de una noche histórica.

Texto: Christian Alliana
Fotos: Drei Contenidos

 

Último día de marzo y el sol sigue sin dejarse ver desde hace más de dos semanas en Barcelona. Cerca de las siete de la tarde, unos imponentes truenos parecen predecir que esta noche habrá ceremonia en la tormenta. Por si acaso, este cronista apura el paso hacia la Sala Razzmatazz, emblemático recinto ubicado en el Poblenou, uno de los barrios con más actividad cultural de la ciudad condal.

Ya en la puerta se respira ambiente rockero: varios grupos de chicos y chicas hacen la previa con bebidas varias. A falta del clásico fernet, abunda la cerveza. Adentro del local, y faltando pocos minutos para las ocho y media de la noche –hora anunciada para el inicio-, sorprende que la sala esté ocupada a la mitad de su capacidad. Según la tradición rockera argentina de entrar a los conciertos sobre la hora, no hay de qué preocuparse.

Cinco minutos más tarde, suena la característica introducción tribal con la voz de Indio Solari presentando a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. El grupo comienza su show con “Vino Mariani”, a la que se le pega “Había una vez”, y los puños de todos los presentes se alzan para “hacer la revolución con una canción de amor”. El tercer tema es un estreno en vivo: “Ostende Hotel”. En la voz del guitarrista Baltazar Comotto, queda perfecta y sirve para bajar un poco la algarabía.

Antes de comenzar el cuarto tema, entra el grueso del público que faltaba. En pocos segundos, Razzmatazz se llena, comienzan a verse banderas de gran tamaño y el calor ricotero se apodera del lugar. Como si se hubiese tratado de una invocación divina hacia su gente, en las pantallas aparece Indio Solari y suenan los acordes de “Yo caníbal”, la primera canción de Los Redondos que suena en la noche.

“Me matan limón” desata la fiesta comandada por el saxofonista Sergio Colombo y, en “Gualicho”, con la voz y la trompeta líder de Miguel Ángel Tallarita, ruedan algunas lágrimas. Al rato, Deborah Dixon señala a la gente cuando canta que “el infierno está encantador esta noche” y el bajista Fernando Nalé saca a relucir su liderazgo pop en “Preso en mi ciudad”.

Promediando el concierto, si se cierran los ojos por un momento uno puede pensar que está en cualquier sala de Argentina porque continuamente se escuchan las arengas ricoteras y la gente canta tan fuerte que, a veces, hasta se hace hasta difícil escuchar con claridad a los artistas. Los empleados españoles del Razzmatazz miran incrédulos, sin poder entender que estas dos mil trescientas personas coreen cada riff de guitarra como si dejaran el alma en ello. La proximidad con la banda también hace que el recital sea muy particular y los más veteranos añoren las épocas en que podían disfrutar de Indio Solari al frente de Los Redondos en lugares cerrados.

En “Encuentro con un ángel amateur”, Indio regresa a la pantalla para enmarcar esa canción melancólica que suena a despedida. “Nike es la cultura”, con Pablo Sbaraglia al mando de la voz, “Amnesia” y “El tesoro de los inocentes”, con el guitarrista Gaspar Benegas como líder, suenan en el mismo orden que el debut discográfico de Solari en 2005. Esa seguidilla también muestra a la banda en su máximo esplendor, ya que su personalidad reluce más en el repertorio fundamentalista que en el cancionero redondo.

La recta final es una panzada ricotera y, casi sin descanso, suenan los rocanroles redonditos de antaño: “Nadie es perfecto”, “Ñam fri fru fi fali fru”, “Susanita”, “Un tal Brigitte Bardot” y “Mariposa Pontiac / Rock del país”. Los tambores del baterista Ramiro López Naguil suenan fuerte y la voz de Luciana Palacios afirma que “el futuro llegó hace rato”.

Las banderas presentes flameen más que nunca en “Juguetes perdidos” y algunos aprovechen la emoción para hacer una videollamada para que sus familiares puedan seguir el concierto desde alguna parte del planeta. Otros, en tanto, aprovechan “Flight 956” para recordar su desembarco en la península ibérica y seguramente las palabras de algún ser querido que quedó en Argentina diciéndole aquello de que “yo sé que vos vas a regresar”. En el final, el riff de “Jijiji” sacudió literalmente el Razzmatazz y las últimas energías se dejaron en el pogo más grande del mundo.

 


La obra de Indio Solari atraviesa ya varias generaciones de argentinos pero, en vivo, su repertorio nunca había podido llegar más allá de Uruguay. Esta deuda se saldó finalmente con el desembarco en España de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la histórica banda del proyecto solista del ex cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Son nueve músicos en escena que suenan súper ajustados y que no necesitan de ningún acting en el escenario, pues las canciones de Solari emocionan por sí solas y tocan las fibras más profundas de un público que es incondicional.