Muerdo en la primera edición del Festival Capital. Foto: Alan Malnatti.

Muerdo llevó alegría y conciencia social al Festival Capital de La Plata

Texto: Pilar Muñoz. Fotos: Alan Malnatti

El sábado 5 de octubre, el español Muerdo –Paskual Kantero- se presentó en la primera edición del Festival Capital, que se desarrolló en la República de Los Niños de La Plata (Argentina). Fue en el marco de su gira “Fin de la primera vida” por Latinoamérica.

Texto: Pilar Muñoz
Fotos: Alan Malnatti

Muerdo es baile, color y alegría, pero también es espiritualidad, reflexión y compromiso: compromiso social y hacia uno mismo, ese que llama a ser fieles a los deseos e ideales propios. “Dame fuerza y entendimiento pa’ comprender lo que siento, si no me miento yo llegaré donde quiera”, le pide Paskual Kantero al viento en “Claridad”, el tema que abre su tercer disco, Viento Sur (2015), donde deja atrás los miedos e inseguridades para permitirse ser en su mayor plenitud.

Con esta canción, que tiene una gran dosis de vibras reggae, el murciano abre su presentación en el Festival Capital, en la ciudad argentina de La Plata, enmarcado por la fantasía de la República de los Niños.

—¡Esa gente de La Plata de pie, eh! —alienta al público que, a las cuatro de la tarde, sigue sentado al sol como “chinito” pero enseguida se levanta y acompaña con palmas.

Es que el proyecto del español resulta familiar y no tarda en prender entre los rioplatenses. Su sonido es una perfecta fusión de ritmos del Mediterráneo con otros más latinos, como el folklore argentino, que ha ido incorporando durante los últimos años a lo largo de sus viajes por Latinoamérica.

El cantante, compositor y poeta escapa así del otoño europeo y cruza el Atlántico con su gira “Fin de la primera vida”, que le permite aderezar su divertida música con el clima templado de este lado del Atlántico. Lleva una camisa animal print colorada y la actitud de quien, sin importar la fecha del año, parece vivir en primavera.

—No se escucha nada aquí arriba, ¡por favor un poquito más de energía! —continúa arengando mientras interpreta “No me quieras mal”, otro tema perteneciente al mismo álbum, que también mezcla vibras jamaiquinas con algún pasaje que coquetea con el rap: “Yo me reinvento contra viento y marea, dar tantas vueltas de momento, movimientos que me eleven desde adentro”. Después presenta a Cristian, a cargo de la trompeta—. ¡Échale ritmo!

A continuación será el turno de “Luz natural”, un elegante swing que habla de la vida que existe más allá de la virtualidad: «Eran tan felices que no lo contaban en redes sociales». Ya entrado en calor, el joven se saca la camisa y queda en remera, una que lleva un corazón en llamas estampado en su pecho.

—Muchas gracias familia, un placer estar aquí en Argentina y en La Plata. ¿Cómo estáis? —saluda, mientras empiezan a sonar unos acordes folklóricos—. ¡No descansaremos hasta lograr una verdadera democracia! Libertad, igualdad para la mujer, justicia, aborto libre, seguro y gratuito, y que ya no pongan más en vergüenza nuestra dignidad indígena.

En “Lejos de la ciudad” Muerdo muestra una realidad distinta a la europea, la lucha de los pueblos originarios latinoamericanos contra aquellos mercenarios que “van vendiendo el suelo que pisan, tratándote de comprar y no conocen la vida, y son esclavos del mal”.

La promoción de la conciencia social y del abrazo a la naturaleza son dos de los grandes ejes que recorren su obra. Así, en “Invisible”, el octavo track de La mano en el fuego (Warner Music, 2018), su material más reciente, el murciano entona: “Y hoy abro la ventana, dejo que entre el sol, miro la abundancia a mi alrededor”.

—Quiero que le den un fuerte abrazo a mi amigo Mr. Kilombo desde España —presenta a su colega Miki Ramírez hacia el final del show, a quien invita a participar en otra alegre y delicada canción de Viento Sur. Juntos cantan, bailan y saltan como niños, contagiando la buena vibra a un público cada vez más animado.

Si en la performance de Paskual arriba del escenario resalta su energía positiva, en sus letras se destaca la “garra” del que no afloja a pesar de las vicisitudes del camino: “Esta es la canción de la carretera, del que sale a dar todo lo que lleva, del que va buscando lo que le falta, del que nunca teme lo que le espera”.

—Ha sido un placer, ¡muchas gracias! —agradece justo antes de que el popular “una más y no jodemos más” comience a brotar entre la gente, que se quedó con ganas de más pero que el próximo 19 de octubre podrá disfrutar del concierto que el español dará en el Club Niceto de Buenos Aires.

Directora Editorial