Rubén Pozo

RUBÉN POZO: “Yo en los garitos estoy genial, lo grande como que ya lo he vivido”

Antes de la que será su primera presentación luego del confinamiento, el cantautor español Rubén Pozo charló con Revista FlipAr acerca de su situación actual dentro de la industria musical, del estrecho vínculo que generó con la cultura rockera argentina a partir de sus visitas a Buenos Aires, de Mesa para dos –el proyecto que comparte con Lichis- y de su inquebrantable amistad con Leiva.

Texto: Pilar Muñoz
Foto: Sony Music España

“Tengo un rollinga dentro, que corre por la sangre”, confiesa entre risas Rubén Pozo, aún sorprendido de que en Argentina haya surgido una tribu que tenga como estandarte pura y exclusivamente a los Rolling Stones, y agrega: “Yo no sé si todavía hay por ahí pero uno se escapó y está aquí en España”. Como fan de Sus Majestades Satánicas, le causó mucha gracia que existiera una tribu que escuchara solamente a la banda de Jagger –tanto, que escribió sobre ella en la “Columna mutante” que tenía en la edición española de la revista Rolling Stone-.

La relación que el cantautor nacido en Barcelona y criado en Madrid tiene con la cultura argentina data ya de varios años. Visitó el país en distintas oportunidades con Pereza, el exitoso dúo que compartió con Leiva entre 1998 y 2011, y volvió algunas veces más con su proyecto solista, experiencias que le han servido de sobra para conocer el “agite” local. “El público argentino tiene mucho bagaje musical, vive mucho el rock”, señala, y recalca: “Veo a los rollingas y digo «yo sería de esos, de la esquina, pidiendo un peso para más birra»”.

En Argentina veo a los rollingas y digo «yo sería de esos, de la esquina, pidiendo un peso para más birra».

Su primera visita a Buenos Aires fue a fines de 2005, cuando pasaron junto a Leiva dos semanas en los míticos estudios Del Cielito Records, en el barrio Parque Leloir, en lo que fue “Laboratorio Ñ”, una convivencia creativa entre músicos españoles –Iván Ferreiro, Quique González, Xoel López, Amaral- y argentinos –Bersuit Vergarabat, Kevin Johansen, Lisandro Aristimuño, Súper Ratones, Adicta-. Según cuenta, de ahí salieron varias canciones, que luego los artistas han editado en discos individuales, y hasta un documental –Y todo lo demás también (2006)-. “Tengo una espinita clavada con que no haya un disco de esa experiencia”, admite.

Sin embargo, lo que a Rubén Pozo le quedó fue una gran amistad con músicos como Pablo Guerra –guitarrista de Caballeros de la Quema-, con quien compuso “Rum Rum”, inspirada en una canción que había empezado a escribir su pequeño hijo Gastón. Durante la convivencia creativa, el niño de cinco años pululaba por los estudios y solía preguntarles a los Pereza si eran hermanos porque los veía iguales. “Yo he escrito una canción muchísimo mejor que las vuestras”, les dijo un día, y les tarareó: “Rum rum hace mi moto, a las estrellas me voy con ella”. Diez años después, la cantaron juntos en el escenario de La Trastienda.

En noviembre de 2008, Pereza volvió a Argentina para presentar su disco Aproximaciones (2007) y acompañar a Ratones Paranoicos durante sus shows. De esa aventura surgió el documental Baires (2009), editado en formato devedé, que retrata cómo fue para un dúo español consagrado volver al anonimato y empezar de cero en otro país, rebuscándoselas para conquistar a un público nuevo y a la prensa local.

Con bandas como la de Juanse, La Mancha de Rolando o Jóvenes Pordioseros, Rubén Pozo se entendió rápido porque, como ellas, viene de la escuela del rock clásico –la de los Rolling Stones, Chuck Berry, Tequila y Los Ronaldos- y apuesta por sonidos simples, con los “instrumentos de siempre” –guitarra, bajo, batería y, quizás, un piano-. “Me gusta que lo que sale en los discos sean cosas que he tocado yo u otro humano”, explica, y aclara que si alguna vez ha metido programación fue porque tuvo al lado a alguien que lo convenció: “En tiempos en los que una computadora te puede poner todo perfectito, yo pongo mi granito de arena a la naturalidad”.

En tiempos en los que una computadora te puede poner todo perfectito yo pongo mi granito de arena a la naturalidad.

Fueron seguramente esa transparencia y honestidad artística, sumadas al talento, las que hicieron que Rubén Pozo llegara a lo más alto con Pereza, algo que –dice- fue “una apuesta a ciegas, vas renunciando a otras cosas por ese sueño, a veces llega y a veces no”. Hoy, que pasó esa etapa, asegura que se conforma con sacar canciones y tener a su público, ese que lo sigue y que confía en él: “Yo en los garitos estoy genial; los festivales llevan mucha gente, pero lo grande como que ya lo he vivido”.

Yo en los garitos estoy genial; los festivales llevan mucha gente, pero lo grande como que ya lo he vivido.

Según revela, cuando se disolvió el dúo con Leiva al principio dijo: “Jolín, tengo que seguir a ese nivel”. Sin embargo, después se dio cuenta de que ese pensamiento le producía infelicidad porque no le permitía valorar lo que ya tenía. “Entonces empecé a disfrutar del momento en el que estaba, fuera de los grandes radares”, señala.

Sin embargo, luego de editar tres discos solistas, Rubén volvería al formato dúo. En 2018, a poco de haber lanzado Habrá que vivir (2018) –“una expresión que me vale para estos momentos, incluso más todavía”-, el catalán Lichis le mandó un mensaje. Hacía poco, el ex vocalista de La Cabra Mecánica había escuchado su último disco y se había sentido identificado: hablaba de un músico que peleaba por hacerse nuevamente un hueco.

“Más que la música, con Lichis nos unió una situación personal análoga”, asegura Rubén Pozo, y explica que enseguida se pusieron a componer, que así salió la canción “Mesa para dos”, y que luego ese fue el título del disco que publicaron en 2019 y de la gira que emprendieron. “Siempre he sido fan de su escritura”, confiesa.

Más que la música, con Lichis nos unió una situación personal análoga.

Es que Rubén suele escribir bastante, como una manera de canalizar sus emociones. “Cuando las cosas vienen mal dadas, escribo”, explica, y agrega: “Así surgen las canciones, cuando sale algo rimado que me gusta; siempre empiezo por algo escrito”. Él puede tener mil riffs pero, si no tiene nada que decir, para él todo carece de sentido: “Yo, conscientemente, nunca en mi vida he metido un tema de relleno, puede que a alguien no le guste pero, si yo lo he metido, es por algo”.

Rubén recomienda la escritura como un ejercicio que ayuda a la claridad mental –“limpia tu cabeza y ves tus pensamientos, es bueno para el espíritu”- y sostiene: “Para ti mismo, no para forrarse o para tener mil likes, hay que hacer cosas que no sirvan para nada material”.

En sintonía con esa filosofía está uno de los últimos lanzamientos de su amigo Leiva, “Mi pequeño Chernóbil”, en cuyo videoclip participa. En el tema, el madrileño desmitifica que todo sea disfrute desenfrenado en la vida de un rock star –“sólo es humo y nada más”- y recuerda cuando comenzaron a vivir la montaña rusa de la fama. Rubén ahora asegura: “Yo nunca me he montado en una limusina, ni con Pereza”.

A Leiva y a Rubén los une una inquebrantable amistad, que ha sobrevivido a los rumores de la prensa. “La verdad es que estamos quedando bastante, lo que pasa es que no lo ponemos en las redes”, asegura Pozo, y revela: “Ahora estamos retomando todos los años en los que hemos estado pasando el uno del otro; estamos acordándonos de que tanto él como yo teníamos un amigo, al margen de una banda con mucho éxito”.

Con Leiva estamos quedando bastante, retomando todos los años en los que hemos estado pasando el uno del otro.

Queda para los fanáticos de Pereza la esperanza de algún día volver a verlos juntos sobre un escenario y la certeza de que a ambos los une ese amor por la palabra y por la música, esa compañera de ruta que les hace más ameno el camino. “Me da de comer y muchas alegrías, pero aunque no me dedicara a ello también tocaría”, asegura Rubén Pozo, y concluye: “No sé muy bien la gente que no hace canciones cómo se las apaña en la vida cuando las cosas vienen mal dadas”.

 


Rubén Pozo se presentará este jueves 9 de julio, a las 21 horas, en la sala Moby Dick de Madrid. El músico hará un repaso, a voz y guitarra, de toda su producción, con canciones “de ayer, de hoy y de mañana”.