RIZHA: “En Madrid puedo poner acento argentino y todo sale bien”

Rizha es el proyecto musical de la argentina Tamara Ronchese quien, en su pre-adolescencia, fue fichada en Madrid por una importante discográfica y comenzó así una carrera que la llevaría a convertirse en una de las artistas más importantes de la escena independiente española. Con veinte años, actualmente se encuentra en una gira internacional que el 29 de febrero la llevará a presentar Outside (2019), su último trabajo discográfico, en Buenos Aires.

Texto: Pilar Muñoz
Fotos: prensa

Uno podría pensar que mudarse a otro país es una decisión que se medita, que se toma con tiempo y que volvería inseguro a cualquiera. La incertidumbre que implica dejar atrás lo conocido, cambiar de hábitos y adoptar nuevos, es por demás inquietante. Más aún, si se tiene doce años, un padre viviendo en España y una madre en Argentina. Sin embargo, el caso de Tamara Ronchese, más conocida como Rizha, deja lugar a dudas.

La cantante, actriz, productora y compositora rosarina era una pre-adolescente cuando eligió despedirse de su Santa Fe natal para irse a vivir con su papá Fernando, director de cine, instalado en la capital española desde que ella tenía un año.

“Obviamente tenía un poco de vértigo, sobre todo por el hecho de dejar a mi familia entera en el otro país, pero me pudo muchísimo más la curiosidad y las ganas de conocer”, revela locuaz. Se percibe en ella a una joven decidida, que sabe lo que quiere y va por ello. También ayudó su padre, quien la empujó a darle una oportunidad a Madrid con la certeza de que, si no le gustaba, se podría volver en cualquier momento.

Su vida en Argentina no era muy diferente a la de cualquier chica de su edad. Iba a la escuela, tenía su grupo de amigos y, también, sus hobbies. Según cuenta, hacía música casi 24/7 y dibujaba un montón. “Me acuerdo que me subía al techo de mi casa con mi gata y la metía adentro del abrigo, una campera de esas gordas”, recuerda, y explica: “La gata se la pasaba durmiendo ahí y yo dibujaba toda la tarde o tocaba la guitarra”.

Llegar a Madrid la obligó a tener que acostumbrarse al estilo de vida que propone toda gran ciudad. El tema de movilizarse fue uno de los que más le costó. “Al comienzo solamente podía ir a los lugares en metro, si iba por la calle no me ubicaba, me perdía siempre”, dice risueña, y confiesa que elegía ese transporte público aunque pudiera llegar al destino con una caminata de cinco minutos.

¿Y qué aspectos del estilo de vida madrileño enseguida te fliparon?

—Me encantó el rollo de la gente de aquí: las tribus urbanas, la cantidad de cosas que hay para hacer, la comida… Madrid tiene un ambiente demasiado guay, artístico y libre. Hay una sensación de libertad muy fuerte en todos esos aspectos y me gusta muchísimo. Yo pasé mi adolescencia entera en Malasaña, que es como el barrio más alternativo, lleno de artistas, tatuadores, gente con el pelo de colores… Un barrio muy putamente guay.

Al poco tiempo de estar en Madrid fuiste descubierta por Universal Music. ¿Cómo fue para una chica de 14 años que la fichara una de las principales discográficas?

—Estaba básicamente viviendo en una serie de Nickelodeon (risas). Era como: «¡¿Qué cojones?!». Me escucharon en una grabación de un móvil, les pareció guay y decidieron hablar conmigo y ficharme. Yo estaba flipando, me acuerdo de pensar: «¡No puede ser así de fácil!». Por mucho que lo quisiese y por mucho que hablara de que quería dedicarme a la música, nunca pensé que fuera a pasar.

Cuando me ficharon estaba básicamente viviendo en una serie de Nickelodeon. Me acuerdo de pensar: «¡No puede ser así de fácil!»

¿Sentís que el hecho de ser argentina es un plus que despierta curiosidad?

—Sí, acá todo el mundo tiene debilidad por el acento y lo utilizo para salirme de muchísimos problemas (risas). Es muy útil y muy bonito, en la calle siempre puedo poner acento argentino y todo sale bien. De cara a la música también, es como que ese juego da.

Tras el fichaje de Universal Music, Rizha comenzó a trabajar con distintos productores internacionales. Sin embargo, con ninguno terminó de sentirse del todo cómoda. Tan decidida como cuando decidió irse de Argentina, enseguida supo que quería producir su primer álbum por su cuenta.

Fue así que a los dieciséis años publicó Finally (2017), con canciones escritas, compuestas, producidas, grabadas y masterizadas por ella misma, que enseguida tuvieron repercusión en las radios españolas.

En aquel disco debut la joven hablaba de amores, de decepciones, de crisis y del caos propio de la inestable y vertiginosa adolescencia, generando una atmósfera algo sombría y misteriosa pero sin dudas atrapante, a partir de voces distorsionadas y sintetizadores.

¿Qué oportunidades te da producir tu propio trabajo?

—Una libertad creativa absoluta. Yo tengo la seguridad de que, en cualquier momento, si me apetece hacer una canción y sacarla al día siguiente lo puedo hacer sin problema. Además, termino haciendo algo mucho más personal porque lo hago yo misma tranquila en mi pieza. Después grabo las vocales en un estudio, pero la esencia del trabajo en sí es mucho más privada, lo siento más mío.

Producir mi propio trabajo me da una libertad creativa absoluta, lo siento más mío.

¿Qué otras cosas no tan positivas implica?

—Pues que tengo que ser yo quien esté encerrada en su casa durante muchísimo tiempo. Gran parte de mi maravilloso tiempo como rockstar me la paso encerrada en mi habitación (risas). El hacer todo esto sacrifica muchísimas quedadas con mis amigos y horas de estudio, cosa que no debería… Por otro lado, hace que cuando me lo critican me duela más, porque es más mío.

En septiembre de 2019, luego de dos años de trabajo, Rizha lanzó Outside, su segundo y más reciente álbum de estudio, que fue número uno en pre-ventas y refleja su madurez artística. Allí, el pop electrónico y el sonido alternativo se mixturan con grabaciones de la NASA que la cantante argentina utilizó como hilo conductor de los once tracks que componen el material.

Tras su publicación, dio inicio en Valencia a la gira Outside On Tour, para luego recorrer gran parte de España, además de Londres y Dublín, donde encontró una gran respuesta del público angloparlante.

Sin embargo, antes de que terminara el 2019, la joven sorprendió con un nuevo sencillo, por primera vez en español, titulado “Se te ve venir”. Ese lanzamiento abría una nueva etapa de trabajo junto a la discográfica Sony Music y en febrero de este año se sumaría un segundo single, “Fly con vos”, en cuyo videoclip la artista se encuentra a su propio álter ego en 3D.

¿Cómo ha sido la experiencia de presentar tu música en otros países como Inglaterra o Irlanda?

—En Londres sabían todas las letras enteras porque, coño, hablan inglés. En España se saben sólo el estribillo, que está genial también, pero me sorprendió muchísimo eso y me lo pasé súper guay en ese show en The Post Bar.

En Londres sabían todas las letras enteras, en España se saben sólo el estribillo.

Ya has dicho que comenzaste a cantar en inglés para hacer catarsis sin que tu madre entendiera las letras. ¿Hay gente que te lo haya recriminado?

—Sí, desde que fiché en aquel momento con Universal hasta ahora, que estoy trabajando con Sony en temas nuevos, siempre hubo gente diciéndome: «Sí, está muy guay, pero ¿por qué no haces un tema en español?». Y al final dije: «¿Why not?». Probé, me gustó y saqué un par de temas. Pero siento que me expreso y que compongo mejor en inglés, llevo muchísimo más tiempo haciéndolo.

Muchas de tus letras rozan el existencialismo y plantean cuestiones filosóficas, carrera que en 2018 empezaste a estudiar en la Universidad Complutense de Madrid. ¿Qué le aporta la filosofía a tu vida?

—Básicamente la utilizo de terapia, me ha ahorrado muchísimo dolor una vez que empecé a estudiarla. Cuando tenía dieciséis o diecisiete años sufría crisis existenciales a niveles muy vastos. En ese entonces hablé con mi profe de filosofía y le conté lo que me pasaba. Él me presentó un montón de escuelas filosóficas que me ayudaron a decir: «Vale, a mucha gente a lo largo de la puta historia le ha pasado o ha pensado esto, es normal, no estoy acá solita gritándole al vacío”.

La filosofía me ha ahorrado muchísimo dolor, sufría crisis existenciales a niveles muy vastos.

¿Algún autor o escuela que te haya marcado?

—Me gusta muchísimo Descartes, Nietzsche, el nihilismo positivo, el solipsismo… Todas las cosas de ese palo me encantan: la filosofía metafísica, existencial, más que las cosas de moral o de ética. Porque, si nada de esto es real, ¿qué importa la sociedad y lo que haga? Me parece una cosa muy básica que no podés ignorar. No quiere decir que después no tengamos que tener ética y moral…

Si bien su proyecto principal es la música, Tamara Ronchese es una artista multidisciplinaria que también dedica parte de su tiempo a la actuación, a la cual considera una especie de hobby, aunque la ejerce de manera profesional y bastante asidua.

Uno de sus primeros pasos dentro de ese rubro fue a lo grande, participando de la película Teen Spirit (2018), un drama musical protagonizado por la reconocida actriz y modelo estadounidense Elle Fanning, que fue titulado en español como Alcanzando tu sueño.

Actualmente la argentina es parte del elenco de Skam, una exitosa serie española emitida por Movistar+. Allí interpreta a Joana, un personaje que se sumó en la segunda temporada de la tira y que le da visibilidad al tema de la bisexualidad, algo que Tamara celebra y comparte sin reparos.

¿Tu acento argentino te ha recortado posibilidades en el mundo de la actuación?

—Sí, hay muchísimos castings en los que me dicen: «Necesito que tengas acento madrileño». Y yo: «Pues no puedo porque no soy de aquí, lo siento». En muchos a lo mejor podría haber quedado, si no fuera porque hablo en latino.

Sin embargo quedaste en el de Teen Spirit… ¿Cómo llegó esa oportunidad y qué tal resultó la experiencia de trabajar junto a Elle Fanning?

—Básicamente hice un self-tape, se los mandé y les gustó. Pasé a la siguiente fase, lo hice otra vez, les volvió a gustar y quedé. Me llevaron a Londres, donde viví un par de semanas, y ahí se rodó la peli. Salgo con Elle en varias escenas, estuve trabajando con ella mano a mano. Fue una locura, la producción de esa película fue «de película” (risas).

¿Qué lugar ocupan en tu vida los movimientos feministas y LGTB?

—Como mujer bisexual estoy directamente afectada por ambos, pero no soy activista. Quizás sí si consideras activista el hecho de publicar canciones que hablen de “ella”, con los pronombres femeninos, cosas así… Pero yo considero activistas a chicas como Ofelia Fernández, gente que está dedicando muchísimo tiempo a eso y a la que tenemos que estar extremadamente agradecidas.

Como mujer bisexual estoy directamente afectada por los movimientos feministas y LGTB, pero no soy activista.

¿Y qué postura tenés acerca del odio generalizado en las redes sociales, donde bajo el anonimato se multiplica gran cantidad de mensajes racistas y homofóbicos?

—Yo siempre lo he planteado desde un punto de vista muy sencillo: ¿Por qué carajo tendría que importar si sos chica, chico, negro, blanco, lo que sea? Lo dice la palabra: derechos humanos. Sos una persona, un ser humano, ya está. Paremos de ser tan pelotudos todos y continuemos con la historia por el lado que corresponde, ¿me explico?

 


Rizha se presentará en Argentina el próximo sábado 29 de febrero, en Berlina Vorterix (Av. Federico Lacroze 3499, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

Su gira Outside International Tour 2020 continuará el 3 de abril en Londres (Nell’s Jazz and Blues), el 11 de abril en Benicàssim (SanSan Festival), el 16 de abril en Roma (Traffic Live Club), el 9 de mayo en Barcelona (Festival Maleducats) y el 3 de julio en Madrid (Festival Río Babel).