SANTIAGO MOTORIZADO: “Haber dado nuestro primer show europeo en el Primavera Sound fue arrancar a lo grande”

Antes de que Él Mató a un Policía Motorizado emprenda una nueva gira por Europa para presentar La Otra Dimensión (2019), su material más reciente, hablamos con Santiago Barrionuevo, su compositor, cantante y bajista. “El Chango” recordó sus primeros pasos en España, analizó la buena recepción que su música tiene allí y contó su experiencia como productor de Amaia –la joven cantante de Pamplona que ganó la edición 2017 de Operación Triunfo-, en una charla que giró en torno al intercambio cultural cada vez más habitual que se da entre argentinos y españoles.

Texto: Pilar Muñoz
Fotos: Florencia Petra (prensa)

Él Mató a un Policía Motorizado está a punto de emprender su décima gira por Europa. “O la onceava, algo así”, dice Santiago Barrionuevo, “El Chango”, y con esas cinco palabras sin querer da unas pinceladas de su personalidad. Su estilo despreocupado, relajado, genera una sensación de cercanía que hace que te olvides que te habla el líder de la banda indie más resonante de Argentina.

Y se nota que lejos está de hacerse el indi(e)ferente. Parece realmente tomarse con sola el éxito que tiene hoy ese proyecto musical que formó con amigos hace ya diecisiete años, cuando era un veinteañero que pasaba sus días en el Barrio Jardín, en las afueras de la ciudad de La Plata.

A pocos meses de cumplir los cuarenta, Santiago mantiene esa frescura y desfachatez que le imprimió a su banda desde los comienzos y, aunque conseguir una nota con él pueda llegar a parecer una tarea más difícil que la de dar con el Indio Solari, no habla como una estrella de rock.

La cuestión es que Él Mató viene visitando el viejo continente desde 2010, y cada vez lo hace más seguido. Según cuenta el cantante, en esta década hubo años en los que no fueron pero también otros en los que viajaron varias veces. Atrás quedaron los días en los que el polémico nombre del grupo generaba revuelo: hoy es uno de los que más se repite en los carteles de los festivales españoles.

El inicio de esa relación data de 2010, cuando aquella banda argentina hasta entonces desconocida en Europa tocó por primera vez en el Primavera Sound, uno de los festivales más convocantes del mundo, con la presencia del granadino Jota. El líder del grupo de indie rock español Los Planetas había conocido a Él Mató durante un viaje por Argentina en 2008 y había flipado con su música.

Ese día, en un modesto espacio destinado a proyectos emergentes, el show de los platenses no pasó desapercibido. De a poco muchos curiosos se acercaron para ver de qué iba la cosa y quedaron en trance con su lo-fi rabioso y sus letras descarnadas.

Santiago desmitifica un poco el asunto y dice que quizás colaboró el hecho de que en un escenario cercano se rompiera el sonido y mucha gente se moviera y fuera a parar a donde tocaban ellos. Como fuera, su música les llegó a los españoles como una piña directa a los sentidos.

—¿A qué le atribuís la excelente recepción de su música por parte del público español?

—La verdad es que somos muy felices con la recepción del público, la respuesta de las entradas en esta nueva gira de salas es impresionante y eso nos pone muy contentos. La razón siempre son las canciones. Más allá de que un proyecto artístico pueda generar un montón de curiosidad o algún tipo de llamada de atención y convocar, nosotros vemos la conexión que crean las canciones con la gente, las cosas que suceden cuando tocamos. Para nosotros eso es lo más lindo de todo.

—¿Cuánto creés que tuvo que ver ese debut a lo grande, allá por 2010, en el festival Primavera Sound?

—Somos conscientes de que, a pesar de esta era de las telecomunicaciones, es difícil generar atención en un mundo sobresaturado de información. Puedo analizar cómo fue que Él Mató, una banda independiente de Argentina que no conocía nadie, de repente empezó a llamar la atención, y creo que fue un poco por ese primer show que dimos en Europa, en el Primavera Sound. Ese contexto era arrancar a lo grande.

Es difícil generar atención en un mundo sobresaturado de información.

—¿Qué recordás de esa primera presentación?

—La recuerdo con mucho cariño porque pasaron un montón de situaciones que la hicieron especial. Nosotros estábamos muy emocionados, era como un sueño cumplido. Y la gente respondió muy bien, aunque me acuerdo que había algunos ahí adelante que hablaban entre ellos medio de espaldas, como en una actitud de «no me importa lo que está pasando». Sin embargo, fueron pasando las canciones y ellos se iban girando: terminaron impresionados por lo que estábamos haciendo.

¿Cómo se dio la oportunidad de tocar ahí?

—Nuestra convocatoria llegó medio de casualidad, no había una comitiva argentina sino brasilera. Sylvie, una de nuestras managers, es de ahí y justo una de sus bandas no quiso tocar porque no les pagaban los pasajes. Entonces nos propuso a nosotros y entramos, un poco de rebote. Éramos incluso una sorpresa para los mismos organizadores del festival…

Por lo visto fue una sorpresa positiva: al año siguiente los volvieron a llamar y tocaron en un escenario más importante y en un mejor horario…

—Para nosotros eso fue glorioso. En Argentina, que un festival de esa envergadura te convoque porque te vio tocar y le gustó, que digan “vamos a ponerlos de vuelta”, es raro. No suele pasar así, de manera tan simple, hay una cosa más de negociaciones e intereses. Nosotros somos muy fans, amamos el festival, y todo ese combo nos pegó mucho: haber participado y que nos convoquen de vuelta porque gustaron nuestras canciones, sin importar si vendíamos tickets o si sumábamos al cartel. Después se acercaron un montón de sellos que nos querían editar. Nosotros fuimos a aquel viaje de aventura pura y terminó siendo el comienzo de algo muy bueno.

Nosotros fuimos a aquel viaje de aventura pura y terminó siendo el comienzo de algo muy bueno.

Desde su primer EP, Tormenta roja (2003), el grupo que se convertiría en el abanderado del indie vernáculo dejó ver en sus canciones una gran influencia del rock alternativo norteamericano, representado por bandas como Sonic Youth, Pixies, Weezer, Pavement o Yo La Tengo.

Inspirado por esas agrupaciones independientes de Estados Unidos, a comienzos del milenio Él Mató supo sacar provecho de los avances tecnológicos, de los nuevos formatos de sonido y de las redes sociales para trazar una carrera autogestiva, sin depender de las discográficas hegemónicas, que con los años los posicionó en lo más alto de la escena nacional.

Si a alguien le hubiese dicho por ese entonces a Santiago que varios años después triunfaría en España y, por ejemplo, recibiría videos de una concursante de la edición española de Operación Triunfo cantando sus temas, seguramente no lo habría creído.

Pero así sucedió. En 2017 la televisión española emitía aquel popular programa de talentos en el que participaba Amaia, una joven de 18 años nacida en Pamplona, que solía tocar en el piano canciones de Él Mató como “El mundo extraño” y que terminó ganando el certamen.

Siempre consumiste mucha cultura norteamericana. ¿Qué aproximación tenías con la música española antes del boom de Él Mató allá?

—Cuando yo era chico, en los noventa, acá –por ignorantes, sin comunicaciones y sin saber mucho- se hablaba de que en España no había mucha cultura del rock. Y cuando aparecían esos fenómenos que llegaban a los pequeños medios en los que había que tratar de conseguir información a la gente no le gustaba el acento español mezclado con el rock. No llegaba a enganchar, una lástima. Es que, acostumbrados a la música en inglés, tratar de escuchar esos mismos géneros en español en un principio debe producir un choque, pero después descubrís un montón de cosas.

Cuando yo era chico, en los noventa, se hablaba de que en España no había mucha cultura del rock.

¿Y vos escuchabas algo de todo eso?

—Lo que conocía bastante en mi adolescencia era el punk español: Eskorbuto, La Polla Records, Los Nikis… Había una banda de acá de La Plata, Embajada Boliviana, de la cual soy muy fan, que hacía dos covers de Eskorbuto. Yo estaba muy sumergido en ese mundo del punk, y sobre de todo del punk medio under, medio oscuro, muy de los Ramones. Me acuerdo del disco Loco Live (1991), que estaba grabado en Barcelona. Y bastante después, cuando nosotros ya habíamos empezado con Él Mató y habíamos sacado un par de discos, entrados los dos mil, sí empecé a conocer a Los Planetas, a Los Punsetes, todo el sello Austrohúngaro con Hidrogenesse, Feria, La Casa Azul… Todo esto previo a viajar a España, estando allá conocí muchas más cosas.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Amaia en la producción de su disco debut, Pero no pasa nada (2019)?

—Producir para otro es algo que siempre quise hacer, y hacerlo por primera vez con alguien como ella para mí es lo máximo porque es una artista que me inspira mucho. Ya sabía de su talento para cantar, para tocar el piano, pero pude conocerla de cerca, ver su talento para la composición y cómo tiene claro las cosas que le gusta y las cosas que no. Cuando yo tenía veinte años ni cerca de tener la personalidad que tiene ella, eso a mí me inspira mucho.

Cuando yo tenía veinte años ni cerca de tener la personalidad que tiene Amaia, eso a mí me inspira mucho.

¿Cómo la describirías?

—Más allá de todo un contexto que a veces le pide que se comporte de alguna manera, que tome un determinado camino, ella tiene un carácter muy fuerte y medio que no lo importa lo que digan los demás. Un poco fue eso fue lo que la llevó a convocarme a mí para que la ayudara a trabajar su disco. Y la verdad que estoy orgulloso de ella. Es una chica muy simple, cariñosa, buena onda, inteligente, curiosa, talentosa, y todo el tiempo tiene una energía positiva que te hace sentir bien.

¿Con qué otro artista o banda de España te gustaría trabajar?

—Siempre fantaseo con artistas que por ahí sean lejanos a mi universo, eso me divierte más. Me da algo de vértigo, a veces soy un poco tímido, pero al fin y al cabo es algo que me gusta, que me genera un placer extra. Con los cercanos a mi universo también, que quizás es lo más obvio pero, a la vez, es precioso. Haber cantado con Los Planetas en vivo, por ejemplo, es un sueño cumplido que nunca voy a olvidar. Que Jota cante con nosotros, también. Compartir esas cosas con un montón de bandas, cruzarnos con los Carolina Durante, con Los Punsetes… Siempre tiramos ideas a ver si algún día podemos hacer algo juntos, ojalá que se dé. Es como una época muy de las colaboraciones, de los sencillos, y la verdad que a mí me gusta, es divertido.

Siempre fantaseo con artistas que por ahí sean lejanos a mi universo, eso me divierte más.

¿Cómo ves en general hoy esa confluencia bicultural, ese trabajo conjunto entre argentinos y españoles?

—Yo creo que ese intercambio se está dando un poco más, ahora es más fácil comunicarse y trabajar a distancia. No sólo en Argentina, en toda Latinoamérica hay una efervescencia, un crecimiento de la cultura independiente muy potente, que es donde yo creo que están los mejores eventos, las mejores ideas. Lo comparo con España y me parece que van en paralelo, quizás a la distancia. La verdad que veo bien ese intercambio, ojalá que se siga dando y que siga fluyendo.

 


Él Mató a un Policía Motorizado se encuentra actualmente de gira por España presentando La Otra Dimensión:

13 de febrero MURCIA | Sala REM
14 de febrero VALENCIA | Sala Moon
15 de febrero BARCELONA | Festival Cara•B
16 de febrero MADRID | Ochoymedio Club
20 de febrero MADRID | Ochoymedio Club
21 de febrero ZARAGOZA | Las Armas
22 de febrero GRANADA | El Tren
23 de febrero CÓRDOBA | Hangar Córdoba
24 de febrero SEVILLA | Sala X
26 de febrero OVIEDO | La Salvaje
27 de febrero BILBAO | Kafe Antzokia
28 de febrero DONOSTIA | Dabadaba
29 de febrero VIGO | La Iguana Club
01 de marzo OURENSE | Café Torgal