Jaime Lorente

JAIME LORENTE: “Me faltaba echar de nuevo gasolina al motor que me hacía sentir pasión por mi oficio”

Jaime Lorente charló con Revista FlipAr poco antes de estrenar “Corazón” y “Acércate”, sus primeras canciones. El actor español reconocido por sus personajes en La Casa de Papel y en Élite, habló de su amor por el teatro –protagoniza Matar cansa, del argentino Santiago Loza, en Madrid-, de los costos de la fama mundial, de cómo vive la sobreexposición en redes y de sus facetas más desconocidas: la literaria y la rapera.

Texto: Pilar Muñoz

Jaime Lorente se pasaba las horas de clase creando historias, imaginando otras realidades, y no les llevaba demasiado el apunte a sus profesores. Por esos años, seguramente ni sospechaba que dos de ellos, el de Física y la de Inglés, marcarían su destino. Amantes de los musicales, plantaron en él la semilla: a los quince, Jaime decidió dedicarse a la actuación.

Al tiempo, ingresó en la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia, donde se graduaría, y se enamoró de las tablas. “El veneno del teatro”, razona hoy, que en su currículum figuran más de veinte obras con distintos directores y compañías de su ciudad y de Madrid, a donde se mudó para continuar la carrera.

No obstante, con un buen camino recorrido en las artes escénicas, en 2016 aceptaría un papel en El secreto de Puente Viejo, la telenovela emitida por Antena 3, y al año siguiente le llegaría la propuesta que daría un vuelco total a su trayectoria y, también, a su vida: La Casa de Papel.

Denver, su personaje en la ficción de Alex Pina, lo catapultó a la fama mundial y lo llevó a otras súper producciones. Primero vino Élite, en la que interpretó a Nano. Ahora, El Cid: la primera gran apuesta española de Amazon Prime Video, que se estrenará el 18 de diciembre. Sin embargo, devenida en la serie en español más vista de Netflix y en un fenómeno inédito, La Casa de Papel también condenó a Jaime Lorente a una exposición que muchas veces lo desgasta.

“Estoy buscando ese núcleo que en un principio se incendió de forma gigante y que ahora es cada vez más pequeño, no sé qué hacer para que siga prendiéndose fuego”, empezó a repetirse en el último tiempo, mientras sentía que perdía el foco de su vocación.

Atrás habían quedado los días en los que el desafío pasaba por interpretar un clásico como La vengadora de las mujeres, de Lope de Vega, o por encarnar a una revolucionaria y vanguardista Adela, en la obra Esto no es La casa de Bernarda Alba, de José Manuel Mora. Su mayor reto, quizás, ahora era ir al mercado sin generar un revuelo.

Pero la llama seguía encendida, y Jaime Lorente nunca dejó de buscar teatro por Internet, uno de sus pasatiempos. Así fue que el actor murciano dio con el teaser de El mar de noche, del argentino Santiago Loza, y se embarcó en la búsqueda del texto. Como no lo encontró en España, decidió escribirle por Instagram al director, a quien ya conocía: había visto He nacido para verte sonreír, también de su autoría, en el Teatro Abadía de Madrid. “Te voy a enviar otro”, le contestó el cordobés, y le mandó Matar cansa.

Varios meses después –y pandemia mediante-, hoy Jaime Lorente protagoniza este complejo monólogo en El Pavón Teatro Kamikaze, donde se pone en la piel del admirador de un asesino serial. Y, después de cada función, queda fundido: es que arriba del escenario entrega todo para que, en esos setenta minutos, el público crea (y sufra) la oscuridad del personaje.

“Estoy viviendo en otra dimensión, no sé ni cómo me llamo”, señala. Sin embargo, no se queja: al igual que un artesano elige laboriosamente sus materiales de trabajo y los engrana para crear una pieza única, Jaime retoma las riendas de su carrera después de sentir que perdía un poco el control de su devenir artístico.

Y lo hace con una obra que él mismo decide producir y que desea, en algún momento, realizar en Argentina. “De forma muy mágica, me llega el texto en un momento en el que, como actor, estaba muy desilusionado”, revela, y amplía: “Me faltaba echar de nuevo gasolina al motor que me hacía sentir pasión por mi oficio, venía de hacer producciones muy grandes y estaba un poco perdido”.

Me faltaba echar de nuevo gasolina al motor que me hacía sentir pasión por mi oficio, estaba un poco perdido.

En los últimos meses también trabajaste en Amor de cuarentena, la propuesta de Whatsapp creada por Santiago Loza. ¿Cómo fue la experiencia?

—Cuando me pasaron el texto me pareció bellísimo. Todas  las grabaciones estuvieron dirigidas por Guillermo Cacace: hacíamos una especie de Facetime, yo grababa, él escuchaba y me daba sus indicaciones. Construimos eso a distancia, como todo lo que ha significado la cuarentena. Fue un proceso muy bonito, diferente y novedoso.

Además de eso y de Matar cansa, en diciembre vas a estrenar El Cid y también debés estar trabajando en la quinta temporada de La Casa de Papel. ¿Se te superponen los trabajos?

—Sí, algún día toca llegar derrapando al teatro. Pero ya estoy rodando la última de La Casa de Papel, que tengo ganas de cerrar esa etapa. Y, bueno, intentando plantar una semilla…

Ya estoy rodando la última de La Casa de Papel, tengo ganas de cerrar esa etapa.

¿El hecho de haber tenido tantos proyectos te ayudó a soportar estos meses tan complicados de pandemia?

—A mí siempre el trabajo me sitúa mucho, y más si es algo que nace de mí o de mi gente. Se ha transformado en una vía de escape muy importante. La cuarentena yo la he llevado bastante mal, con mucha ansiedad, he sufrido mucho. Me he vuelto insoportable, me di cuenta de que me caía realmente mal a mí mismo (risas). Ha sido trabajo tedioso.

¿Qué descubriste durante el aislamiento?

—Simplemente, el valor que tiene la vida, que está en las cosas pequeñitas. Hacía muchos meses que no bajaba a Murcia a ver a mi familia; podía haberlo hecho y no lo hice. Y, cuando me lo quitaron, lo eché mucho de menos. Eché mucho de menos todas las cosas que había dejado de hacer porque trabajaba demasiado…

Durante la cuarentena eché mucho de menos todas las cosas que había dejado de hacer porque trabajaba demasiado.

¿Y cómo fue adaptarse a la “nueva normalidad” y vivir el estreno de la cuarta temporada de La Casa de Papel confinado?

—Me he dado cuenta de lo importante que es el otro… Se estrenó La Casa de Papel y sentía que no se había estrenado porque no tenía ningún tipo de relación con la gente, no veía nada, me parecía todo mentira.

Una de las cosas que te llamaron la atención del mundo actoral fue la guerra de egos. ¿Qué actor o actriz te sorprendió de manera positiva, con algún buen consejo?

—Hay un actor argentino al que le tengo un cariño enorme, que es Rodrigo de la Serna. La Casa de Papel nos ha puesto juntos y nos hemos hermanado, nos queremos una barbaridad. De hecho, esta noche vuelve al teatro a verme, ya ha ido un par de veces. Es un actor al que yo admiro mucho, tiene un talento inmenso y en rodaje siempre está a mi servicio, me ayuda muchísimo, se preocupa mucho por mí.

Admiro mucho a Rodrigo de la Serna. La Casa de Papel nos ha puesto juntos y nos hemos hermanado, nos queremos una barbaridad.

¿Qué dosis de argentinidad le aportó de la Serna al elenco?

—Él es un loco maravilloso. Trabaja con mucha intensidad, juega muchísimo. Y es muy gamberro jugando, no tiene ningún tipo de prejuicio. Ver una persona tan libre… ¡Así da gusto trabajar!

Con Denver viviste escenas diversas: de tensión –como cuando le dispara a Mónica (Esther Acebo)-, emotivas –cuando muere su padre, Moscú (Paco Tous)-, cómicas –cuando nace su hijo y grita “Itaboy!”-… ¿Cuál recordás con especial cariño y cuál odiaste un poco?

—Recuerdo con mucho cariño la muerte de mi padre: fue la despedida que tuve con el actor, que nos queremos mucho. Y no tengo ninguna escena a la que le tenga especial rencor… Las escenas de acción, supongo, que son muy aburridas de grabar (risas).

El estreno de Matar cansa estaba programado para marzo y debió aplazarse. Sin embargo, cuando se concretó, el 11 de octubre, Jaime Lorente sintió que regresaba allí a donde siempre se sintió a salvo: el teatro. “Me subo todos los días al Pavón Kamikaze y me prendo fuego, así que creo que lo he conseguido”, señala, y aclara: “Es volver a casa, a mi esencia, pero haciendo una cosa que me parece muchísimo más complicada que otras cosas que estoy haciendo; reconozco que me lo he puesto muy difícil”.

Hacer en el teatro Matar cansa es volver a casa, a mi esencia, pero haciendo una cosa que me parece muchísimo más complicada.

Al principio, la idea de representar a alguien que es capaz de defender y enaltecer a alguien tan siniestro a Jaime le generaba inseguridad. ¿Cuál sería la repuesta del público? ¿Se levantaría de sus butacas y se iría de la sala? Sabía que las palabras que saldrían de su boca no iban a ser fáciles de digerir, pero el universo que proponía el texto de Santiago Loza lo atrapó y apostó por él.

Pasada la incertidumbre previa al estreno, hoy el actor murciano está contento con las repercusiones. Sin embargo, admite, conforme se suceden las funciones se encuentra más desorientado con respecto al rol que interpreta. “Yo lo encarné como un personaje, pero ya no sé si es una prolongación pasiva del asesino, si es un alter ego del narrador, hay una mezcla ahí que cada día me creo más”.

Al momento de prepararlo, investigó sobre ese fanatismo, pero tampoco se obsesionó; de lo contrario su trabajo se vería condicionado. Jaime confió en el texto y experimentó con distintos matices para crear a esa “persona cobarde que, a través de los actos trágicos de otro, se vuelve un monstruo”. En la obra, los juegos de luces, que deforman su sombra y lo proyectan con infinitas dualidades, aportan a esa construcción.

“Es el primer unipersonal que hago y creo que va a ser el último”, sostiene tajante. Parece que es mucho el peso que lleva sobre su espalda. Sin embargo, después explica: “Era esta función, este texto, que me tenía que pasar en este momento; es el proyecto de teatro que más he disfrutado y el que más he sufrido, y que llegue otro que esté a la altura va a ser muy difícil”.

Matar cansa es el proyecto de teatro más importante que he hecho en mi vida, el que más he disfrutado y el que más he sufrido.

Hacer una obra tan compleja en este momento, en el que los ánimos populares no son los mejores, habla de una gran apuesta. Jaime Lorente lucha para que la industria artística no decaiga. “Hay que ir al teatro y seguir apoyando a la cultura”, sostiene el actor, y asegura que es el proyecto más intenso que ha hecho jamás: “Me desnudo literalmente en escena, me regalo al escenario”.

Como si fuera poco, Jaime, también escribís y el año pasado publicaste A propósito de tu boca (2019), tu primer poemario…

—Yo escribo como el que desayuna… De vez en cuando, un poquito. Me gusta mucho la poesía, escribo desde pequeñito. De vez en cuando me junto con cosas que he escrito en algún momento en un post-it, en el móvil, en sitios. Pero no tengo ningún tipo de rutina, es algo que ni pienso, eh. Es una especie de hobby, y me hice ese regalo.

Otra faceta tuya más desconocida es tu afición al rap, ¿qué podés contar de eso?

—Ha sido el género musical con el que yo me he criado. No me considero un experto en el tema, un rapero ni nada de eso, pero me gusta mucho y es un género que entiendo, que conozco y que disfruto mucho escuchando.

El rap ha sido el género musical con el que yo me he criado, un género que entiendo, que conozco y que disfruto mucho.

Sos el hombre español con más seguidores de Instagram (15,2 millones), pero hace poco sorprendiste al borrarte de la red social. ¿A qué responde esa decisión?

—Hay que respirar un poco. Yo creo que son demasiados números, demasiadas mentiras, estamos todos muy sensibles. Estoy intentando cuidarme y reconciliarme con lo verdadero. Y eso tiene tanta exposición que llega un momento que es un poco falso.

Ese último posteo, algo enigmático, generó mucha intriga en redes sociales…

—Me lo dice incluso mi madre: “Jaime, no contestas los Whatsapp”. Es que estoy muy en el trabajo, en el teatro; estoy en una dimensión diferente. Ya terminarán las funciones y tendré que reconciliarme con todo el mundo (risas).

Estoy en una dimensión diferente; ya terminarán las funciones y tendré que reconciliarme con todo el mundo.

En esa última publicación previa a su descanso de Instagram, el actor murciano dejaba entrever que volvería cuando ya estuviera listo un proyecto venidero. “Aparecerá…”, dijo a FlipAr cuando quisimos averiguar de qué se trataba.

Sin embargo, a los pocos días de haber hecho la entrevista, Jaime Lorente regresó a la red social y anunció el lanzamiento de su primera incursión musical. Hoy, dos semanas más tarde, ya pueden disfrutarse en plataformas digitales “Corazón” y “Acércate”, dos canciones en las que coquetea entre el pop y el rap, y refleja su sensibilidad y su honestidad artística.

 


Matar cansa, la obra de Santiago Loza protagonizada por Jaime Lorente en El Pavón Teatro Kamikaze de Madrid (España), tiene todas sus funciones programadas hasta el 22 de noviembre con entradas agotadas.