MARCELO CHAMPANIER: “Antes de que se separaran, Leiva vino a verme al Costello y me dijo que quería que fuera telonero de Pereza”

Antes del concierto que dará este sábado 19 de octubre en la sala Blackbird Rock Bar (Calle de Las Huertas 22, Madrid), charlamos con el músico argentino Marcelo Champanier, que lleva dos décadas viviendo en España.

Texto: Pilar Muñoz
Fotos: archivo del músico

En los noventa, el argentino Marcelo Champanier componía, cantaba y tocaba la guitarra en Perros de Burdel, una banda de rocanrol que, en pleno furor rollinga, tenía una fuerte influencia de los Rolling Stones. Sin embargo, hacia fines de la década, el por entonces veinteañero sintió que “ya tenía muy visto” el circuito de bares y antros del under porteño, decidió cambiar de aires y viajó en busca de nuevos desafíos.

Tras una temporada en Lima, Perú, a mediados de 2000 finalmente se instaló en Madrid, donde comenzaría a desarrollar su carrera solista, a tocar en distintas salas y a conocer gente del ambiente, lo que le presentaría grandes oportunidades como trabajar junto a Ariel Rot, juntarse con Andrés Calamaro o ser soporte de Pereza.

¿Cómo fue tu primer acercamiento a la música?

—En mi casa había un piano porque mi papá era pianista de jazz, así que yo con seis o siete años ya sacaba las melodías con la mano derecha. Enseguida mis padres vieron que tenía condiciones y me impulsaron a estudiar con una profesora. Luego, con toda la información que tenía, empecé a formarme en guitarra de manera autodidacta y a los diecisiete años armé mi primera banda, Impasse, de la que era cantante y teclista. A los veintidós o veintitrés llegó Perros de Burdel, donde me desempeñaba como frontman y compositor.

¿Cómo es el proceso compositivo de tus canciones?

—No hay un método único e infalible. Yo creo que las canciones te vienen, a veces uno intenta forzar la máquina y ponerse a escribir de forma automática. Pero, por lo general, partís de una melodía, da igual si la sacás en piano o en guitarra, y ahí tirás. Yo creo que, cuando se te ocurre una melodía, si al día siguiente te la acordás aunque no la hayas grabado en el móvil ni nada, es porque merecía la pena. Si se te olvidó es que evidentemente no pasaba la prueba. Pero vamos, no hay un método único. Ha habido veces que vino primero la letra.

¿Y qué te inspira?

—Me inspira la noche, mis vivencias, conocer gente que de golpe puede contarte experiencias vividas que luego pueden resultar interesantes para plasmar en la letra de una canción.

Antes de viajar a Madrid, ¿ escuchabas música española?

—Cuando vivía en Argentina escuchaba a Los Rodríguez, que tenía músicos argentinos y españoles. Antes de eso Ariel Rot estaba en Tequila y también me gustaba, aunque en Argentina no se escuchó mucho. Loquillo, Pereza y Lichis también me han influido…

¿Cuáles son tus referentes musicales?

—Soy bastante ecléctico y escucho jazz, música clásica, tango, de todo, aunque lo que suelo tocar es más que nada rock, pop rock y blues. Tengo la suerte de que a muchos de mis referentes, como Claudio Gabis o Ariel Rot, los conozco en persona y son mis amigos. Otros son Manal, Los Rodríguez, Ratones Paranoicos, Charly García y, de afuera, Bob Dylan, los Rolling Stones, Frank Sinatra…

¿Cómo fue tu inserción en la escena musical madrileña?

—Fue lenta. Como en todo, tienes que ir buscando y descubrir tu sitio. Iba a las jam sessions y me encontraba con un montón de músicos a los que conocía de nombre y con quienes quería tocar, como Candy Caramelo, que es productor y fue bajista de Calamaro, o el “Pato Lucas” (Luca Frasca), que era pianista de Pappo’s Blues.

Has trabajado en varias oportunidades con colegas argentinos residentes en España…

—Sí. Ariel Rot, por ejemplo, me apoyó mucho desde que llegué a Madrid. Grabó guitarras en todos mis discos y me invitó a hacer los coros en su álbum La Huesuda (2013). Además he tocado un montón de veces como invitado en sus conciertos y él también ha ido de invitado a los míos. Andy Chango es otro gran amigo: hemos hecho muchas giras en dúo, él en teclado y yo en guitarra, y durante un tiempo fui guitarrista suyo. También conocí a Calamaro, en una época nos veíamos bastante. Grabamos en su época post Salmón (2000), cuando estaba retirado de la música. Nos veíamos mucho en su casa, yo iba y grabábamos versiones de clásicos del rock, como “Bright Lights, Big City”. Eso fue hace muchos años, pero ahora cada tanto tengo algún contacto.

Y también has estado cerca de grandes artistas españoles. ¿Cuál fue tu relación con Pereza?

—Antes de que se separaran, Leiva vino a verme al Costello, un garito donde tocaba, y le gustó mucho el bolo. Me dijo que quería que fuera telonero de ellos en la gira de Aproximaciones (2007), y así fue. La verdad es que, tanto con Leiva como con Rubén, tengo muy buena onda.

¿Has desarrollado en algún momento tu carrera en Argentina? ¿Te gustaría presentarte dentro de poco?

—Venía haciendo giras una vez al año y daba algunos conciertos, pero ahora hace como cinco años que, si bien viajo porque tengo familia, cuando voy no toco. Hace poco estuve de visita y fui a tomar algo al mítico bar Rodney de Chacarita; el dueño es amigo mío y me subí al escenario porque había una jam. Pero no tengo previsto volver a tocar pronto.

¿Cuáles son proyectos a futuro?

—Ahora mismo estoy grabando singles. En diciembre del año pasado saqué el último, “Cayó un rayo”, que está en todas las plataformas digitales. También me dedico a la docencia, doy clases de piano y de guitarra, y grabo cosas para anuncios publicitarios de televisión. Así que los planes son seguir tocando, seguir grabando, seguir creciendo, seguir aprendiendo y mejorar cada día, de eso se trata la vida.

  • Marcelo Champanier se presentará en Blackbird Rock Bar (Calle de Las Huertas 22, Madrid) este sábado 19 de octubre a las 22 horas. Las entradas se venderán en la sala ese mismo día, a partir de las 20.
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