Miguel Cantilo

MIGUEL CANTILO: “El rock argentino no tiene ni comparación con cualquier otro de habla hispana”

Desde España, Miguel Cantilo habló con Revista FlipAr de los cincuenta años de Yo vivo en esta ciudad (1970), primer disco de Pedro y Pablo, de la trayectoria de este dúo fundador del rock argentino y de su actualidad, que incluye un próximo concierto por streaming.

Texto: Christian Alliana
Foto: Walter Sangroni/AFS

En 1970, en la contratapa de Yo vivo en esta ciudad, el primer disco de Pedro y Pablo, Miguel Cantilo escribió: “Tener veinte años es sentirse dueño del futuro y propietario del pasado. Es levantarse a la mañana con la llama encendida, preparado para cualquier cosa: salir a la calle y comprobar que la ciudad es nuestra”.  En 2020, sonríe a través de una pantalla cuando se le recuerdan esas palabras y, desde su hogar en España, señala: “Cincuenta años significan un reconocimiento a la trayectoria y a la cantidad de obra que fuimos dejando en ese camino”.

Y es que, sin dudas, el dúo Pedro y Pablo –que completa Jorge Durietz- tiene ganado hace rato un lugar en la historia del rock argentino, a fuerza de canciones clásicas y una conjunción única entre lírica y música. “Nos convocaba el momento que se vivía en Argentina, había otros grupos que sacaban discos muy buenos, como Almendra, Manal, Los Gatos o Los Shakers, que de alguna manera invitaban a cubrir una plaza que no estaba ocupada, la del dúo vocal y acústico”, rememora Cantilo, y añade: “Era un molde que en el mundo habían impuesto Simon & Garfunkel, pero que en nuestro país no estaba muy explorado; fuimos el primer dúo popular en ese estilo”.

Mencionás algunos colegas de esa época y todos tenían en común que eran muy jóvenes y ya escribían letras profundas, como ocurría con los Beatles en Inglaterra. ¿A qué atribuís esta madurez tan temprana?

—En el mundo estaba pasando algo que fue propio de ese momento, había una apertura a transformar la canción popular en un vehículo de poesía, de música evolucionada. La canción que hasta entonces había sido un artículo de consumo denigrado, en gran medida por el mercado norteamericano, empezó a despertar. Primero, en lugares como Francia, donde apareció una nueva canción muy comprometida con la realidad social, a partir de cantautores como Jacques Brel, Boris Vian, Georges Brassens, que son tipos que vale la pena estudiar porque tenían mucho talento musical y poético. En España, Joan Manuel Serrat y Paco Ibañez, que también se hacían eco de ese tipo de propuesta. Y, en Argentina, estábamos muy alertas a lo que pasaba culturalmente en el mundo, lo absorbíamos y tratábamos de traducirlo a nuestra realidad.

En los setenta había una apertura a transformar la canción popular en un vehículo de poesía, de música evolucionada.

Pedro y Pablo siguió la línea acústica de Bob Dylan, de Joan Baez…

—La canción de protesta tenía un altísimo nivel poético y eso en Argentina casi no se conocía porque no había traducciones y se editaba poco de ese material, pero nosotros rastreábamos ese tipo de música. En el folclore latinoamericano, con Daniel Viglietti en Uruguay y Víctor Jara en Chile, también se daba ese tipo de expresión. Nosotros empezamos a escribir canciones de ese estilo, expresando lo que pasaba en nuestro país; había que transmitir vivencias auténticas, con mucha sinceridad. La poesía de Litto Nebbia fue una bisagra porque conectó la realidad que vivíamos con la música que nos gustaba, hasta el momento cantábamos y componíamos en inglés. Así, empezó a haber más grupos, en oposición a la música que llamábamos complaciente, como la de Palito Ortega, Sandro o Leonardo Favio. Creo que surgió un cancionero que, hasta hoy en día, tiene bastante reconocimiento.

Miguel Cantilo

En sus cincuenta años, Pedro y Pablo ha atravesado distintas etapas, desde esos comienzos folk, pasando por una propuesta más rockera y heterogénea en los ochentas, y sendos reencuentros durante los noventa y los dos mil. Sin embargo, el dúo mantuvo en el tiempo sus convicciones y su honestidad a la hora de componer canciones sin ajustarse a los moldes dictados por las modas comerciales, algo contra lo que tuvieron que luchar en algunos momentos.

“Grabar el LP Yo vivo en esta ciudad fue la concreción de un proyecto que para nosotros era el gusto de cantar por cantar, entre amigos, y un disco nos permitió entrar en un mundo nuevo”, recuerda Miguel Cantilo, y agrega: “No estábamos preparados para enfrentar un desafío así, pero todo se fue dando bastante fluido y, afortunadamente, es un disco que la gente todavía sigue escuchando”.

El álbum tuvo mucha repercusión, ¿fue una sorpresa para ustedes?

—Con la perspectiva que da el tiempo, hay cosas que no fueron como se ven ahora: el disco no fue un éxito en el momento. El éxito lo tuvo el simple “La marcha de la bronca”, pero nosotros nunca logramos las cifras de venta que lograba, por ejemplo, Sandro. Nosotros vendimos ochenta mil simples y Sandro, con su tema “Rosa, Rosa”, vendió cuatrocientos mil. Ahí te das cuenta de la diferencia que había entre un artista comercial y nosotros. Lo que pasa es que, con el paso del tiempo, la gente fue entendiendo de qué se trataba el dúo y el álbum se hizo más conocido a partir de las posteriores reediciones.

Nosotros, con Pedro y Pablo, nunca logramos las cifras de venta que lograba, por ejemplo, Sandro.

En esa época ya comenzaron los roces con las compañías discográficas…

—Cuando nos tocaba hacer un segundo disco, la compañía estaba vacunada con “La marcha de la bronca” y empezamos a proponer temas nuevos que fueron rechazados porque eran de protesta, temas sociales. Había uno llamado “En este mismo instante”, que hablaba de la guerra, de los soldados que caen, de los jerarcas que envían a los jóvenes a morir, y tampoco pudimos participar con ese tema en un festival que se hacía en el Luna Park porque consideraban que no era apto. La cuestión es que estaba organizado por los sellos y ahí nos dimos cuenta que era todo un entramado. Incluso le restaron importancia a otro gran artista como Facundo Cabral, que participó con “No soy de aquí ni soy de allá”, un tema que en España es un clásico.

Luego de este primer choque con la censura, el dúo decidió dejar CBS (hoy Sony Music) y firmó contrato con Trova, un sello mucho más pequeño que tenía en su catálogo a Astor Piazzolla, Aquelarre y Les Luthiers, entre otros. “Pasamos a un sello mucho más chico, con menos rango de difusión pero con un alto nivel artístico”, señala Cantilo, y cuenta que eso les significó una merma de trabajo y que por eso se los reconoce más por el primer álbum, que fue más difundido. “Además, hicimos un cambio radical con el dúo y empezamos a trabajar más con el rock, que no era tan popular en ese momento”, añade.

Luego de cincuenta años, el mundo es otro, y el rock también. Por eso Miguel Cantilo reflexiona y sostiene que Argentina sigue produciendo música de primer nivel, aunque tal vez no tanto dentro del rock, donde “ha entrado la contaminación comercial, el llenar estadios, el ver cuánta gente mete un artista”. Según el cantautor, todo eso ha desfigurado un poco la calidad. Paralelamente a la cuestión artística, el cantautor comprende que en el país es una lucha muy grande la que tiene el músico por encontrar espacios y desarrollar sus propuestas.

Hoy pareciera que la importancia de lo que se dice está en el trap o el rap, ahí la letra tiene un peso consustancial.

—De rap no he escuchado nada que me asombre, sé que hay todo un lenguaje, una cosa internacional pero no hay nada que me haya impresionado poéticamente. Pero sí considero que el rap está ocupando el lugar que en otros momentos ocupó la música de protesta. Incluso aquí en España hubo un rapero que tuvo que exiliarse por cantar en contra de la monarquía (se refiere al joven mallorquín Valtyonc, que emigró a Bélgica para evitar la cárcel).

Hoy el rap está ocupando el lugar que en otros momentos ocupó la música de protesta.

Sin embargo, sigue habiendo cantautores nuevos que te gustan…

—Hay cantautores que realmente me gustan, me impresionan, incluso dentro del panorama tan amplio que hay hoy, donde abrirse paso es más complejo porque hay muchísimas propuestas, plataformas digitales, es todo muy distinto a nuestra época. Por ejemplo, Cecilia Zavala, cantautora argentina de una riqueza enorme a nivel musical y poético, o Lucho Guedes, cantautor de un rigor musical con la guitarra y una poesía heredada del tango. Hay otros grupos como Puente Celeste, Aca Seca y Arbolito, que me gustan por su compromiso y sus letras. De Uruguay, Cuarteto de Nos me parece un grupazo.

Miguel Cantilo

Acerca del rock argentino y su trayectoria, Miguel Cantilo señala: “Nuestro rock es el primer movimiento hispano parlante en el mundo que ha logrado ese nivel, no tiene ni comparación con el rock español o con el de cualquier otro país de habla hispana”. Sin embargo, cree que “hay países como Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y Francia, donde la música ha evolucionado más y esto es porque el músico está más reconocido y hay estímulo para la carrera musical”.

Desde mediados de los setenta, el cantautor guarda con España una relación sumamente estrecha. De ser su país de acogida luego de exiliarse de Argentina, pasando por el lugar de creación de su grupo ochentoso Punch –pionero de la new wave en castellano-, hasta convertirse en su actual lugar de residencia, ha corrido mucha agua por debajo del puente.

“Mi vida en España ahora es más que nada creativa, genero proyectos, tengo actuaciones, giras, una banda y un compañero de trabajo que es Mariano Díaz, con el cual he estado componiendo y produciendo”, cuenta el creador de “Catalina Bahía”, y agrega: “Estoy preparando un álbum nuevo, muy acústico pero al acecho de en qué va a derivar todo esto de la pandemia, esperando que sea un cambio para bien”.

Y, desde tu hogar en Madrid, el próximo lunes 23 de noviembre vas a hacer un concierto en streaming con Jorge Durietz desde Buenos Aires para celebrar los cincuenta años del dúo…

—El espacio para comunicarnos con la gente lo tenemos que abrir nosotros, no lo abre ningún sello ni ningún productor, no existe más eso que existía antes, ahora el artista tiene que autogestionarse. El streaming es un recurso para comunicarse con el público a partir de la suspensión de las formas tradicionales de presentarnos, es un desafío sobre todo en el caso nuestro, que estamos separados por un océano: yo vivo en España y Jorge en Argentina. Teníamos pactado un show para celebrar nuestros cincuenta años en un teatro de la calle Corrientes y es parte de lo que se cayó con esta pandemia. No descartamos hacerlo pero tampoco vamos a estar esperando con los brazos cruzados a que esto termine.

El streaming es un desafío para nosotros, que estamos separados por un océano: yo vivo en España y Jorge (Durietz) en Argentina.

¿Cómo será el repertorio?

—Hemos elegido canciones muy particulares, hay temas que nunca tocábamos en vivo, como “El alba del estío”, “El adolescente”, canciones que reconocemos como muy nuestras y que nos gusta abordar. Por supuesto van a estar aquellos viejos clásicos que la gente recuerda y quiere escuchar, y también las del último álbum, Unidos por el cantar (2017), que tiene cosas muy variadas rítmicamente. Y eso es lo que tiene el dúo y me gusta, por eso cada tanto me junto con Durietz. Cuando trabajo solo estoy más abocado al rock o al tango, pero con Pedro y Pablo tenemos esa libertad de abordar ritmos insólitos que hemos escuchado desde chicos: bossa nova, folclore, bagualas.

¿Cuál creés que es el lugar que ocupa Pedro y Pablo en la historia del rock argentino?

—Yo lo comparo con lo que me pasaba cuando tenía veinte años, que estaba muy atento a la gente de mi generación pero tenía un respeto muy grande por tipos como Astor Piazzolla u Horacio Ferrer. También estaba atento a la poesía de Atahualpa Yupanqui, de José Larralde, gente que me llevaba varios años pero para nosotros era inspiradora. Estaba el Dúo Salteño, con música arreglada por el Cuchi Leguizamón, y cada disco que sacaba era una joya; mamábamos como locos de ahí, siendo una música que no tenía nada que ver con el rock. Creo que nosotros tenemos ese perfil ahora: somos parte de la generación pionera del rock argentino, se nos respeta y se nos reconoce esa posición dentro de la historia del cancionero.

Somos parte de la generación pionera del rock argentino, se nos respeta y se nos reconoce.

 


El lunes 23 de noviembre, Pedro y Pablo dará un concierto en streaming intercontinental –Miguel Cantilo desde Madrid y Jorge Durietz desde Buenos Aires- a las 19:00 (ARG) / 23:00 (ESP). Las entradas están disponibles aquí.