RIZHA: “No sé si saldremos de la cuarentena más locos o arreglados, pero es un experimento social interesante”

Mientras trabaja desde su casa madrileña en su nuevo disco, la argentina Tamara Ronchese, conocida artísticamente como Rizha, habló en directo con Revista FlipAr a través de Instagram y reveló cómo vive la cuarentena, reflexionó acerca de la sociedad en estos momentos difíciles y contó cómo fue tocar por primera vez en Buenos Aires.

Texto: Pilar Muñoz

“Me levanto todos los días en el Día de la Marmota y está la misma peli en la tele”, dice con gracia Rizha, confinada en la casa madrileña en la que vive junto a su padre, el director y guionista Fernando Ronchese, con quien suele bromear pero también reflexionar acerca de la extraña situación que vive el mundo a raíz del Coronavirus.

Con excéntricas gafas rojas e iluminada por luces que cambian de color a cada rato y que convierten su habitación en una especie de discoteca a puertas cerradas, la artista argentina parece mantener el buen humor a pesar del encierro y, de algún modo, se siente afortunada de vivir este momento histórico que desestabiliza la cotidianidad de la gente y que expone mucho de la naturaleza humana.

“Me parece muy loco cómo de repente todos recurren a la música en los balcones, y luego es una de las materias que más se desprecian en las escuelas”, ejemplifica, y agrega: “O cómo ahora todos se ponen a reflexionar pero también quieren sacar Filosofía de las obligatorias”.

Me parece muy loco cómo de repente todos recurren a la música en los balcones y luego es una de las materias que más se desprecian en las escuelas.

A ella, que estudió la disciplina movida por sus inquietudes existenciales –“quiero volver, Filosofía en la Complutense es el paraíso en la tierra”-, los conocimientos filosóficos le aportan perspectiva para transitar este momento lo más calma posible. “Es una forma muy fácil de dejar de ahogarte en un vasito de agua”, grafica.

En las canciones de Outside (2019), su último trabajo discográfico, se reflejan esos matices de su personalidad: “Es de la época en la que yo más estaba volviéndome loca, entonces necesitaba sacarlo”. La gente suele preguntarle por qué escribe música “tan depresiva”, si no aparenta ser una persona triste. “Yo no hago música por placer, es una necesidad, la uso para vomitar y por lo general querés vomitar cosas que no son tan guays”, explica.

Yo hago música por necesidad, para vomitar, y por lo general querés vomitar cosas que no son tan guays.

Si algo diferencia a Tamara Ronchese de otros artistas es la sensibilidad que tiene para abordar temas con profundidad, típica de una joven que se cuestiona el mundo en el que vive. Así, a sus veinte años, hoy cuestiona a “la policía de balcón”, esas personas que desde sus casas ven pasar a alguien por la calle y enseguida empiezan a gritarle para escracharlo, sin saber si es un médico que está yendo a trabajar, y se pregunta por qué no se educa a los niños de cara a la introspección.

Eso, considera Rizha, es lo que hoy hace que a mucha gente le esté costando frenar, estar sola y encontrarse con sus pensamientos: “Cuando estás encerrado y ya te viste todo Netflix, te escuchaste todos los discos, te comiste todo y no te queda nada que hacer más que pensar, llega un punto en el que te chocás con vos mismo y es como ‘Fuck!’”.

Su trabajo artístico –además de componer y cantar, desde hace años produce, graba y masteriza sus propia música- hace que Tamara esté acostumbrada a pasar días encerrada en su habitación y que muchas veces deba sacrificar quedadas con amigos u horas de estudio, por lo que no le afecta demasiado no poder salir. Sin embargo, sabe que a mucha gente el aislamiento le debe estar significando un shock: “Estaría bueno ver en qué termina esto, yo no sé si saldremos todos más locos o arreglados, pero es un experimento social interesante”.

Yo no sé si saldremos todos más locos o arreglados, pero es un experimento social interesante.

Desde esa habitación bañada de color, la artista realiza seguido transmisiones por Instagram en las que, ya sea en español o en su fluido inglés, interactúa con sus seguidores, que suman más de doscientos veinte mil y que replican religiosamente su contenido por todas las redes sociales. Esa cercanía con el público la distingue y hace que sea hoy una de las cantantes más resonantes de la escena artística juvenil.

“Yo podría elegir no responderle a nadie, no hacer meet & greets y ser una estrellita, pero perder la oportunidad de conocer a la gente que me sigue me parece bastante tonto”, asegura, y explica: “Al final yo también cago, yo también lloro y a mí también me rompen el corazón”.

Si bien es consciente de su popularidad entre los jóvenes españoles y del mundo –en sus directos hay gente que le escribe desde lugares tan disimiles como Brasil, Italia, Rusia o Argentina-, Tamara no se acostumbra a lo que despierta Rizha: “Si me acostumbrara ya no me haría ilusión y no lo disfrutaría”.

Si me acostumbrara a lo que pasa con Rizha ya no me haría ilusión y  no lo disfrutaría.

Fue así que, en febrero pasado, cuando viajó a Argentina para tocar por primera vez en Buenos Aires, temía que no fuese nadie y se llevó una gran sorpresa al ver que sus fans la esperaban en el Aeropuerto de Ezeiza y hacían fila para entrar al show en Berlina Vorterix. “Volver a tu casa para tocar es muy lindo y me lo pasé increíble”, asegura, y agrega: “Fue mágico, súper gratificante”.