Te compartimos algunas novedades editoriales de autores y autoras de Argentina y España que, en abril de 2021, cruzan el charco para sumar nuevas lecturas de sus obras. Copiamos un fragmento de cómo las presentan sus sellos editoriales.
Portada: Los cinco continentes del amor, de Francesc Miralles (Nube de tinta).
Llegan a Argentina:

- Alas de fuego, de Laura Gallego (Booket).
“La reina Marla, de sólo diecisiete años, es la soberana de una nación resplandeciente. Ahriel, un ángel femenino, está a su lado desde que nació, con la misión de guiarla y protegerla, y de guardar el equilibrio en los reinos humanos. Pero cuando descubre una conspiración para iniciar una sangrienta guerra, Ahriel es traicionada y encerrada, con las alas inutilizadas, en la espantosa prisión de Gorlian, un mundo primitivo, salvaje y brutal, de donde nadie ha logrado escapar jamás. Ahriel deberá aprender no sólo a sobrevivir en Gorlian, sino también a ver las cosas desde el punto de vista humano… a ras de suelo. Las aventuras de Ahriel continúan y finalizan en Alas negras”.
- Cómo será el pasado, de Elizabeth Jelin y Ricard Vinyes (Ned Ediciones).
“Este libro es una conversación entre dos personas que, con interés académico y por compromiso político, han dedicado parte importante de su vida profesional a comprender los procesos sociales en los que se construye la memoria pública, las imágenes sobre el pasado, o la función que puede tener el recuerdo en los procesos de reparación del daño hecho por las vulneraciones de los derechos de las personas, sea en regímenes dictatoriales o no. Habla de interrogantes compartidos, de experiencias diferentes aunque convergentes, apunta propósitos, expone temas y relata acciones. Pero no es concluyente en nada porque no es un dictado, son más bien reflexiones y razonamientos ante retos que han aparecido en sus trayectorias. Ante todo, es un diálogo que refleja el giro memorial alternativo al modelo canónico instaurado desde la Segunda Guerra Mundial”.
- El huerto de Emerson, de Luis Landero (Tusquets).
“Tras el éxito prolongado de Lluvia fina, Luis Landero retoma la memoria y las lecturas de su particular universo personal donde las dejó en El balcón en invierno. Y lo hace en este libro memorable, que vuelve a trenzar de manera magistral los recuerdos del niño en su pueblo de Extremadura, del adolescente recién llegado a Madrid o del joven que empieza a trabajar, con historias y escenas vividas en los libros con la misma pasión y avidez que en el mundo real. En El huerto de Emerson asoman personajes de un tiempo aún reciente, pero que parecen pertenecer a un ya lejano entonces, y tan llenos de vida como Pache y su boliche en medio de la nada, mujeres hiperactivas que sostienen a las familias como la abuela y la tía del narrador, hombres callados que de pronto revelan secretos asombrosos, o novios cándidos como Florentino y Cipriana y su enigmático cortejo al anochecer. A todos ellos Landero los convierte en pares de los protagonistas del Ulises, congéneres de los personajes de las novelas de Kafka o de Stendhal, y en acompañantes de las más brillantes reflexiones sobre escritura y creación en una mezcla única de humor y poesía, de evocación y encanto. Es difícil no sentirse transportado a un relato contado junto al fuego”.
- En mi refugio interior, de Pedro Andreu (Efe Eme).
“Pedro Andreu —el legendario batería de Héroes del Silencio— echa la vista atrás en estas páginas repletas de vida, de aventuras y desventuras. Vivencias trasladadas al papel que no quieren ser unas memorias, solo una colección de fragmentos de recuerdos”.

- Freestyle Revolution, de The Urban Roosters (Ediciones Temas de Hoy).
“Más allá de la música, más allá de un escenario. Improvisar en batallas es una cultura construida entre todos. Gracias a lo que hemos construido entre todos, hemos llevado el freestyle a lugares que jamás habríamos imaginado. Con la palabra como arma, escapamos de las etiquetas. Ni marginal, ni minoritario. Hoy lo dejamos por escrito para que este libro sea un paso más que afiance nuestra cultura, nuestra pasión y nuestro compromiso. Pero esto es solo el principio. El comienzo de una nueva revolución”.
- Hombres a los que besé, de Chris Pueyo (Destino).
“Chris Pueyo se ha convertido en un hombre en este libro, aunque pocos saben que siempre lo fue. Solo un adulto es capaz de convertir la oscuridad en una cueva en la que refugiarse y hacer de una infancia complicada un cuento con el que dormirse cada noche. El autor, igual de versátil que sus poemas, crece en Hombres a los que besé al mismo ritmo que lo hacen sus versos, trabajados y buscados con ahínco, comprimidos en una precisión que solo dan la voluntad, el esfuerzo y el talento. Chris es un escritor con todas las letras, las mismas que conjuga para inventarse verbos que solo él conoce pero que no guarda, sino que comparte con todo aquel que tiene la valentía suficiente como para reconocerse en la mirada de otro.”
- La mujer sin nombre, de Vanessa Montfort (Plaza Janés).
“Cuando a la directora teatral Noelia Cid le encargan estrenar Sortilegio, la obra perdida del reputado dramaturgo Gregorio Martínez Sierra, decide informarse sobre ella a través de los documentos que conservó su mujer, María Lejárraga. Sin embargo, mediante su investigación Noelia no sólo se sumerge en la compleja relación amorosa entre María y Gregorio, sino que va a encontrarse con un misterio que lleva más de un siglo sin resolver”.
- La vida de H, de Alejandro Gándara (Salto de Página).
“Este relato surge de una pregunta sencilla y terrible: la que, en algún momento de su temprana existencia, todo niño se formula alrededor del enigma llamado muerte. Bajo la tutela de un hada que la ayuda a forjar su carácter, H vive en una ciudad, pero también en un laberinto; recorre un tiempo que sólo avanza en una dirección, pero en el que todo ha sucedido ya; se cruza con personas, pero también con criaturas mitológicas y, en suma, observa la realidad como cualquier otra niña de cinco años, pero es capaz de articular preguntas que sólo los hombres y mujeres más sabios llegan a plantearse al cabo de su vida acerca de lo que no vemos y de cuánto y cómo nos atraviesa”.

- Los cinco continentes del amor, de Francesc Miralles y Javier Ruescas (Nube de tinta).
“En el verano más extraño de su vida, Olimpia recibe un regalo muy especial de su padre ausente: un viejo atlas con anotaciones sobre cinco formas de amar, relacionadas con los cinco continentes. Animada por su mejor amigo, Olimpia acepta el reto de explorar un amor en cada continente para descubrir a qué lugar pertenece su corazón”.
- Nadie ha muerto en la catedral, de Estela Chocarro (Maeva).
“Dinamismo y misterio en la segunda novela de la autora navarra Estela Chocarro. La muerte del último campanero de la catedral de Pamplona lleva a un insólito descubrimiento: en una habitación secreta del edificio se hallan los cadáveres de dos hombres y un cuadro que parece ser de Dalí. Cuando llaman a la experta en Dalí Rebeca Turumbay para autenticar el cuadro, esta regresa a la tierra de su familia en Navarra. Allí se reencuentra con el periodista Víctor Yoldi, además de con su tío Daniel y sus amigos de Cárcar. Víctor y Rebeca emprenden juntos una investigación para descubrir la identidad de los cadáveres de la catedral. Pronto descubrirán que este turbio asunto está relacionado con un sonado robo que tuvo lugar en la catedral de Pamplona en 1935, y que hay personas muy interesadas en que la verdad no salga a la luz. Alguien que sigue muy de cerca a Víctor y a Rebeca, y que está dispuesto a matar si es necesario”.
- Panza de burro, de Andrea Abreu (Editorial Barrett).
“Reconozco que al principio, cuando Panza de burro solo había crecido unos capitulitos, pensé que sería una novela sencilla y hermosa que abriría un hachazo en esa tela de invernadero que parecía ocultar un imaginario y un mundo que debían ser mostrados. Más adelante, la grandeza del libro, la inteligencia y el salvajismo de Andrea, su pulso poético y su falta total de miedo hicieron trizas la rafia, y quedó a la vista una plantación intrincada, dolorosa, inmensa, nada sencilla. Hice la primera edición en un salón de Lisboa, y creo que fue allí cuando me di cuenta de que el libro era mucho más grande de lo que imaginé. También, y esto es importante, sentí envidia. Una envidia por la imposibilidad de escribir yo algo así”. Sabina Urraca.

- Semifinal de la Champions, de Júlia Rosell Fieschi (Malisia).
“Con Semifinal de la Champions, Júlia Rosell Fieschi nos ofrece una experiencia sensorial amplia, una manera lúdica y performativa de leer sus textos, de acercarnos a ese mundo donde hay fiesta de San Juan, las distancias se miden con minutos, Ibiza está cerca y la infancia se deja a las trompadas y a fuerza de tacos altos, drogas, sexo, alcohol y mucho riesgo. Autorreferenciales, confesionales, aguerridos, los once relatos que componen este libro podrían ser también once episodios de una misma vida que, condensada en la fragilidad de mil vidas, parece estar siempre a punto de quebrarse, a punto de cambiar”.
- Sira, de María Dueñas (Editorial Planeta).
“La Segunda Guerra Mundial llega a su fin y el mundo emprende una tortuosa reconstrucción. Concluidas sus funciones como colaboradora de los Servicios Secretos británicos, Sira afronta el futuro con ansias de serenidad. No lo logrará, sin embargo. El destino le tendrá preparada una trágica desventura que la obligará a reinventarse, tomar sola las riendas de su vida y luchar con garra para encauzar el porvenir”.
- Te daré un beso antes de morir, de Estela Chocarro (Maeva).
“En la tercera novela de Estela Chocarro, Rebeca Turumbay y Víctor Yoldi se ven envueltos en unos misteriosos asesinatos. Ha pasado más de un año del desenlace de Nadie ha muerto en la catedral. Rebeca Turumbay no ha vuelto a ponerse en contacto con sus amigos de Cárcar y se ha refugiado en Florencia, donde estudia restauración de arte renacentista. Por su parte, Víctor Yoldi se ha trasladado a Pamplona para trabajar en el Diario de Navarra. Cuando se le presenta la oportunidad de escribir un artículo sobre la cárcel recién inaugurada, aprovecha para visitar a Jonás Sádaba, que sigue en prisión desde la muerte de su madre, y para llevarle recuerdos de todo Cárcar. Jonás está preocupado, ya que Massimo, su compañero de celda, un hombre muy respetado en la prisión que había pasado casi veinte años encarcelado por el asesinato del hijo de su antiguo jefe, se suicidó hace poco. Pero Jonás tiene motivos para sospechar que en realidad lo mataron. Víctor inicia sus propias pesquisas para ver qué hay detrás de estos hechos y se verá implicado, junto a Rebeca, en el asesinato del jefe de esta, Hugo Castells. Víctor y Rebeca tendrán que emprender una peligrosa investigación que puede costarles la vida”.
Llegan a España:

- Casa se busca, de Socorro Giménez (Caballo de Troya).
“A veces me agarra una voluntad destructiva de objetos. La llamo así porque llamarla torpeza es humillante e inexacto y prefiero llamarla voluntad aunque no la comprenda, aunque este impulso no sea asimilable a la intención ni a la consciencia. Es algo más que una torpeza. Vuelco agua y me resbalo en el suelo mojado, tiro el vino sobre la computadora y el parlante, rompo los libros cuando quiero mostrarlos, mancho con aceite la camisa nueva y le echo mal la sal, como si no importara. Quiero arreglar la canilla que gotea y armo una inundación. Golpeo la ventana que no cierra hasta descoyuntarla. Me impacientan las cosas que asumo que debieran ser transparentes, funcionales, y sin embargo fallan. Es una especie de impaciencia platónica, una furia ante el cuerpo, la consideración de la materia como una resistencia, un obstáculo. Como si no supiera ya que es la materia el instrumento vibratorio, es la materia lo que permite que haya música. Como si todavía creyera en una música celeste”.
- La mitad fantasma, de Alan Pauls (Literatura Random House).
“No piensa mudarse, pero busca departamentos en alquiler. Lee avisos y visita casas habitadas, intruso fugaz en vidas ajenas. No necesita nada (y lo exaspera la tecnología), pero vaga por Internet comprando gadgets, cosas viejas, bichos embalsamados, por el placer de entrar en la historia de otros. Pero ¿qué pasa con Savoy — cincuentón quieto, aficionado a los roces inocuos— cuando se cruza con Carla, una treintañera feliz, sin apegos, que viaja de país en país cuidando casas, mascotas, plantas de marihuana? ¿Cuál de los dos mundos cambia, se ilumina, pierde más la cabeza con el impacto? Entre viajes, piletas y delirios digitales, La mitad fantasma explora una superstición que sigue desvelándonos: la idea de que en alguna parte hay algo, alguien, a la medida exacta de nuestros deseos”.
- Odorama. Historia cultural del olor, de Federico Kukso (Taurus).
“¿Qué aromas gobernaban en el antiguo Egipto o las polis griegas? ¿Cuánto apestaban París, Londres, Buenos Aires o Nueva York en el pasado? ¿Qué olieron los astronautas al llegar a la Luna? Los olores son máquinas del tiempo capaces de trasladarnos a tiempos y lugares remotos. Perfumes, fragancias y hedores inciden en cómo nos sentimos y qué pensamos. No existen suficientes palabras en nuestro vocabulario para describirlos ni dispositivo capaz de capturar la huella olfativa de una época, pero Federico Kukso demuestra que los olores han dejado un rastro a lo largo de los siglos (de crónicas a registros médicos o culinarios, de jeroglíficos a epistolarios románticos) y hasta qué punto es fascinante seguirlo”.


