Pablo Razuk

PABLO RAZUK: “Las emociones no saben de tiempos y espacios, atraviesan las pantallas”

La pandemia torció los planes que Pablo Razuk tenía para este año, pero no logró que el argentino se quedara quieto a nivel creativo. En la era del streaming, el actor, director y docente de interpretación rosarino se adaptó a los nuevos formatos teatrales y continuó las obras Los 7 franceses y El camino de la fuente con funciones virtuales para Argentina y España. Revista FlipAr charló con él sobre la nueva realidad que atraviesa el mundo artístico.

Texto: Lara Delfino

Los 7 franceses está conformada por monólogos de siete autoras y autores distintos que forman un único texto teatral. ¿Cómo fue el proceso creativo?

—Constó de varias partes, algunas pensadas y otras inesperadas. En primera instancia, surgió la idea en una gira por España. Entre función y función, pensé la posibilidad de escuchar las voces de esas personas que no están en los libros: ni héroes, ni mártires, que fueron testigos y parte de sucesos importantes de la historia universal contemporánea. Al llegar a Buenos Aires, les pedí a autores y autoras amigo/as cosas muy puntuales. Por ejemplo, un padre blanco en Sudáfrica, en medio de los ochenta y el apartheid, buscando a su hijo negro desaparecido. Una vez que tuve los siete monólogos, armamos una única obra en la que todos estaban entrelazados. Luego vino la puesta en escena presencial en el teatro, en Buenos Aires, con muy buena repercusión con el elenco local.

¿Y cómo fue que, finalmente, la obra volvió a sus orígenes y se hizo en España, en la sala El Umbral de Primavera?

—Se me ocurrió hacer esta obra en Madrid y convoqué a artistas que conocía de mis seminarios en esa ciudad. Empezamos a trabajar cada monólogo, en forma personal, por Skype. Luego llegó el momento de volver a la capital española y hacer la puesta en escena para el teatro. Hasta aquí todo lo organizado. Pero estrenamos, hicimos una función y llegó la pandemia, que nos obligó a todos a parar y, personalmente a mí, a volverme urgente a Buenos Aires. No vencidos, nació la idea de hacer esta puesta en Zoom, que pudo verse en directo por Alternativa Teatral y por Scenikus. ¡Todo fue un viaje fantástico! Más allá de los contratiempos, fue muy positivo para todos y todas.

Definís a la obra como la historia de pequeños personajes ignotos, de absoluto anonimato y una gigantesca humanidad y fuerza, ¿cuál fue el criterio que usaste a la hora de elegirlos?

—El deseo era hablar de gente de la que no se habla habitualmente, de esas que no están en las películas y de cuyas historias no sabemos prácticamente nada. El mundo está, estuvo y estará plagado de héroes y heroínas anónimos. Esos me interesaban: gente de una fuerza ejemplar que, desde el anonimato, están en guerras permanentes y ganan la mayoría de las batallas.

El mundo está, estuvo y estará plagado de héroes y heroínas anónimos. Esos me interesaban.

¿Y cómo fue readaptar la obra a la modalidad virtual, cuando te sorprendió la pandemia en Madrid?

—Un descubrimiento. Un camino nuevo, nunca antes transitado y sin ningún referente como modelo. Es algo que está en gestación y transformación permanente. No hay quien pueda decir que tiene vasta experiencia en estos formatos. Es una bella prueba, que nos tiene muy orgullosos.

Para los que estamos acostumbrados al teatro en sala nos cuesta este formato porque parece frío, distante. Sin embargo, en los 7 Franceses lográs una cercanía con el público.  ¿Cómo lo conseguiste?

—Tuvimos a favor que pudimos hacer ensayos y estreno en sala (aunque haya sido una sola función), porque eso dejó una vivencia y un registro vibratorio, emocional y visual de la idea grupal. Cuando vas a lo personal del Zoom (cada uno y cada una en su casa), al visualizarse en grupo, esa proyección y ese encuentro ocurre en algún plano. No había que perder lo “teatral” y, a la vez, adaptarse al plano que tampoco era cine. Pero lo más importante era tener artistas entregados a contar las historias. No sólo desde la palabra y la acción, sino que, también, desde el compromiso emocional a ser ese Ser Humano atravesado por una tragedia. Cuando esto acontece, y los cuerpos están en un Siendo, las historias son mero móvil para compartir energías que son esencialmente emociones. Y las emociones no saben de tiempos y espacios, atraviesan las pantallas.

Las emociones no saben de tiempos y espacios, atraviesan las pantallas.

Sos un artista que está en constante relación con España, que va y vuelve varias veces al año. ¿Qué diferencias y similitudes encontrás entre los actores argentinos y los españoles? ¿Y con el público?

—Uff!!! Sería largo de explicar. Y sería sólo mi punto de vista, mi verdad relativa. Hay muchos amigos y amigas argentinos y, además, me siento muy a gusto con la gente que pude conocer en estos tiempos. El público, la crítica, quienes pasaron por mis nueve seminarios (si cuento los dos de La Central de Cine, en Madrid) me han tratado de maravilla. En el trabajo se comparte un grado de honestidad y sacrificio distinto al nuestro, una sensibilidad distinta (ni mejor, ni peor). En España, y especialmente en Madrid, me siento como en casa, como en mi Rosario natal. Es un lugar que elegiría mil veces para trabajar y para vivir.

¿Está la idea de volver a llevar la obra a las tablas españolas? ¿Cómo te imaginás el regreso a los escenarios?

—Tenemos fechas confirmadas para diciembre y enero, con formato presencial en El Umbral de la Primavera, los viernes a las 20 horas. Antes, durante septiembre y octubre, seguiremos con la puesta virtual por Scenikus.

 Este fin de semana hacés dos nuevas funciones de El camino de la fuente, de Sabatino Cacho Palma. ¿Qué nos podés contar de esta obra en la que actuás?

—La estrené en Madrid en octubre del 2019 en El Umbral de Primavera. Al ser un homenaje a Federico García Lorca era un riesgo, pero tuvo muy buena recepción allá. Luego estuvo la posibilidad de viajar en febrero y hacer algunas funciones pero, como pasó con Los 7 franceses, la pandemia me cortó la temporada allá y también el estreno en Buenos Aires. Así que con el autor y director nos pusimos a trabajar y le dimos forma a una versión online de 45 minutos, en la que quisimos rescatar la función como en el teatro: es un plano secuencia, sin cortes ni edición, como en las tablas. La hicimos en medio de la cuarentena estricta, lo que nos obligó a usar como espacio escénico el cuarto de mis hijos. Teatro en casa y sin público: una experiencia nutritiva en todos los puntos de vista. La devolución del público fue maravillosa, honestamente no esperaba tantos abrazos y aplausos virtuales. Agradecidos por eso.

 


Este sábado 29 y domingo 30 de agosto se harán dos nuevas funciones virtuales de El camino de la fuente, a las 19 horas en Argentina (por Alternativa) y a las 21 horas en España (por Scenikus).