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Arco - 40 años, 40 canciones

Arco, el cantautor andaluz que repasa su vida en 40 años, 40 canciones

Arco publicó 40 años, 40 canciones (2021), su primer libro autobiográfico, que viene acompañado por dos discos que compilan nuevas versiones de sus temas más emblemáticos. En dos de ellas, participan artistas argentinos con los que el cantautor español tiene una relación de varios años: Las Rositas y Bersuit Vergarabat.

Texto: Pilar Muñoz
Foto: Jose Manuel Pola

Arco - 40 años, 40 canciones

A Antonio Arco le venía dando vueltas en la cabeza la idea de escribir un libro desde hacía tiempo. Seguramente era una de esas metas que se fijan a largo plazo; esas que, para materializarlas, hay que dedicar un tiempo y una atención especial que, en la vida diaria, muchas veces no se encuentra.

Sin embargo, el año pasado llegó la pandemia a patear un poco el tablero y el cantautor español reubicó sus prioridades. El confinamiento significó un parón en sus actividades habituales y el empujón definitivo para sentarse a escribir 40 años, 40 canciones (2021), su primer libro autobiográfico.

El artista granadino, que entre 1998 y 2015 encabezó El Puchero del Hortelano, repasa en esta obra editada a principios de febrero los momentos más significativos de su vida. Y la acompaña de dos discos que compilan nuevas versiones de sus cuarenta temas más emblemáticos.

En dos de esas canciones, “El olvido” –la única inédita- y “Hay días”, Arco tiende un puente con Argentina. En la primera, que narra de manera desgarradora lo que viven quienes tienen seres queridos con Alzheimer, colabora Las Rositas, un dúo de tango electrónico que en 2019 ganó el Premio Gardel a Mejor Álbum de Música Electrónica.

La otra, grabada entre Málaga y Buenos Aires, es una nueva interpretación del tema que El Puchero del Hortelano hizo con Bersuit Vergarabat en 2013. Allí, se mezclan los aires flamencos del andaluz y la cadencia latinoamericana de los argentinos, con una letra que invita a vivir el presente y a la reflexión.

¿Cómo fue el proceso de escritura del libro y qué diferencias encontraste entre esa tarea y la composición de un disco?

—El proceso fue increíblemente absorbente, jamás había dedicado tanto tiempo y energía a ningún otro proyecto. Hubo momentos realmente inspiradores, en los que me sorprendí de la capacidad de resistencia y trabajo que estaba desarrollando. También los hubo muy duros, sobre todo al revivir ciertos episodios de mi vida, pero unos y otros fueron realmente terapéuticos… Estoy contento de todo lo que conté, de cómo lo conté, y del periodo de mi vida (nueve meses) que me he dedicado en cuerpo y alma a ello como nunca antes.

En el último tiempo, muchos músicos españoles incursionaron en la escritura y publicaron sus libros: Muerdo, Rayden, Marwan, Diego Ojeda, El Kanka, Marcos Ros, Andrés Suárez, entre otros. ¿Has leído alguno que te haya inspirado?

—De esos solo leí el de Rayden, que es un poemario. Sí he leído, años atrás, biografías de músicos como Bruce Springsteen o Bob Dylan, y es un género que me gusta. Me acerca a la persona que hay tras el artista, una cercanía que me hace escuchar algunas de sus canciones de una forma diferente. Esto también está sucediendo con las personas que leen 40 años, 40 canciones. Recibo diariamente mensajes en los que me cuentan que, tras leer un capítulo, escuchan la canción y descubren nuevas sensaciones, o lo hacen con más intensidad y emoción que antes.

Las personas que leen 40 años, 40 canciones me cuentan que, tras leer un capítulo, escuchan la canción y descubren nuevas sensaciones.

En 2011 visitaste Argentina con El Puchero del Hortelano, en el marco de Sounds from Spain. ¿En qué consistió esa iniciativa y qué recuerdos guardás de la experiencia?

—He tenido la fortuna de cantar ya tres veces en Argentina. La primera de ella fue de la mano de Sound from Spain, que hacen una gran labor de ayuda en giras internacionales. Estuvimos algunos días de promo en Buenos Aires y dimos un concierto en la mítica Sala La Trastienda. Esa noche nos pidieron el bis más largo que recuerdo. Estuvieron casi veinte minutos pidiendo que volviésemos a cantar otra, pero no fue posible por horario y, también, porque yo venía de pasar una semana de promo en Santiago de Chile y arrastraba serias molestias en la garganta y pecho.

¿Qué te llamó la atención del país y de su gente?

—Lo que más llamó mi atención fue, precisamente, ese fervor y entrega con la que se vive la música en directo en Argentina, como bien comprobamos esa noche y como volvimos a comprobar, aun en mayor medida, cuando acompañamos a Bersuit Vergarabat en el Teatro Flores.

Me llamó la atención ese fervor y entrega con la que se vive la música en directo en Argentina.

La imagen pública de Bersuit Vergarabat, con quien también hicieron un tema, ha caído mucho, a raíz de dichos desafortunados de su ex cantante y denuncias hacia su guitarrista. ¿Seguís en contacto con algún músico de la banda argentina?

—No llegué a conocer a Cordera y con Osky no mantengo ningún contacto desde 2013. Sí que tengo amistad con Pepe, Cóndor, Carlos, Juan y Dani. Los admiro tanto profesional como personalmente, han sabido reinventarse sin olvidar su legado, son humildes y trabajadores, y han sido y siguen siendo muy generosos conmigo, como me demuestran siempre que tengo la oportunidad de coincidir con ellos.

En “El olvido”, la única canción inédita de 40 años, 40 canciones, colaboran Las Rositas. ¿Cómo conociste a estas artistas argentinas y qué le aportaron al tema?

—Las conocí en 2013, durante la gira que hicimos con Bersuit Vergarabat por España y Latinoamérica. Ellas se encargaban de abrir los conciertos cada noche y quedé enamorado de su talento y de la dulzura que tenían al expresarse con el violín y la viola. Sin duda, aportaron esa trascendencia melódica que hace aún más fácil que su mensaje llegue al alma, que conmueva… En una frase, diría que enriquecieron el poder emotivo de la canción.

Para quienes se ven reflejados en esa letra por una historia familiar similar, puede resultar difícil escuchar la canción porque toca una fibra muy sensible. Muchas veces se evita recordar las miradas perdidas de esos “ojos de color de mar” y guardar una imagen más alegre del ser querido. ¿Qué expectativas tenías antes de lanzar el tema y cómo fue finalmente la recepción del público?

—La canción estaba escrita desde hace años, pero nunca vimos claro el momento de hacerla pública hasta ahora. En el capítulo del libro que dedico a ella, explico la situación que provocó su creación, cómo intenté meterme en la piel de mi padre para imaginar lo que pasaba dentro de su cabeza, reflejar esa desesperación de no poder aceptar la realidad de mi madre. Tras su lanzamiento ha tenido una maravillosa acogida, también por parte de personas que viven esa realidad del Alzheimer y otras demencias similares en sus familiares.

En «El Olvido» intenté meterme en la piel de mi padre y reflejar esa desesperación de no poder aceptar la realidad de mi madre con Alzheimer.

Leí que, cantando “Mamá” (Uno, 2016), una vez lloraste en el escenario, algo que nunca te había pasado. ¿Cómo imaginás que será tocar “El Olvido” en directo?

—Imagino que será un momento emotivo y muy emocionante. Lo haré en Barcelona el 24 de abril y, además, será la primera vez que toque el piano en directo en un escenario. Estos días la estoy ensayando en casa y hay ocasiones en las que acabo con todo el vello de mi cuerpo erizado. Es una sensación muy profunda por toda la carga sentimental que lleva detrás y por la misma armonía y dinámica del tema que, con toda su calma y espacio, te agarra el corazón y no te lo suelta.

Con idas y vueltas, el flamenco y las raíces de tu tierra siempre están presentes en tu música. ¿Cómo ves que hoy el género esté tan en boga entre los artistas más comerciales, que lo fusionan con ritmos urbanos?

—Me parece genial que así esté sucediendo, tenemos una riqueza rítmica tan grande, un compás y armonías tan únicas y reconocibles, que todo lo que sea hacerlo llegar a más personas en todo el mundo es maravilloso.

¿Escuchaste El Madrileño (2021), el último disco de C. Tangana? Leí que sos bastante seguidor de Andrés Calamaro… ¿Qué opinás de la colaboración de El Salmón en “Hong Kong”?

—Creo que C. Tangana ha hecho un disco muy ecléctico y fácil de escuchar, muy agradable de oír de principio a fin, nada aburrido o repetitivo. Cada tema es un mundo y, efectivamente, “Hong Kong” es muy, muy Calamaro. Es uno de mis favoritos del álbum, junto a “Tú me dejaste de querer” e “Ingobernable”, con los Gipsy Kings.

Creo que C. Tangana ha hecho un disco muy ecléctico y fácil de escuchar, muy agradable de oír de principio a fin.

En una de tus canciones decís: “Aunque esta vida son dos días, hay que ir lento, disfrutando cada instante, cada momento”. ¿Cómo viviste el 2020 y qué pudiste rescatar de ese año tan caótico y lleno de incertidumbre?

—Aprendí mucho, desarrollé la paciencia y disfruté de la calma que nos dio la ausencia de expectativas profesionales a corto plazo. Pasé varios meses junto a mis hijos y mi pareja las veinticuatro horas del día, hecho insólito hasta ahora en nuestra vida. Escribí un libro que, sin esperarlo, está resultando ser todo un éxito en cuanto a crítica y ventas; y grabé de nuevo las cuarenta canciones que acompañan cada uno de sus capítulos. Por si fuese poco, tuve la gran suerte de girar en acústico y ofrecí una decena de conciertos en solitario, en los que viví noches y tardes inolvidables y gané confianza en este formato que antes había llevado solo causalmente.

En estos cinco años de carrera solista ya has sacado tres discos y un libro-disco. ¿Ya estás preparando un próximo material o hay algún proyecto en el que estés trabajando?

—Ahora mismo estoy preparando el nuevo concierto que llevaré esta gira acústica, en el que –además de la guitarra- acompaño también con el piano algunos temas. También estoy comenzando a crear algunas nuevas canciones, pero aún de forma muy incipiente, cogiendo ideas, grabando algunas melodías…

¿Hay planes de venir a Argentina?

—Teníamos prevista una nueva visita a Buenos Aires en mayo de 2020, aprovechando que presentábamos en Chile la película documental Octavas –que está inspirada en una de mis canciones-, pero no pudimos viajar. En cuanto nos dejen volar y todo sea un poquito más fluido, ahí estaremos. Hay muchas ganas de volver a ver a nuestra familia argentina que, según notamos por los mensajes que nos llegan, crece cada día.